Dos españoles amargaron al Atlético

Jugaban once contra once, pero los alemanes parecían más. Los alemanes parecieron más hasta que Simeone le dio entrada a Joao Félix, que cambió el partido. No sólo porque le hicieron el penalti que él transformó en gol y puso igualada en el marcador, sino porque su participación fue como si al equipo se le hubieran encendido las luces que hasta entonces había tenido mortecinas. Fue un cambio radical que proporcionó al Atlético el empuje que no había tenido hasta entonces. Finalmente tropezó con la desgracia de que no hay peor cuña que la de la misma madera. Fue Dani Olmo el autor del primer gol. Fue jugada colectiva de las que desde el comienzo se adivina que puede llegar el tanto. Fue Angeliño, cuando se barruntaba la prórroga, en el minuto 88, quien dio el pase que permitió el remate de Adams y que con desvió involuntariamente Jiménez valió el tanto del triunfo. El Atlético intentó a la desesperada lograr la victoria y su entrenador además de recuperar a Joao Félix mandó entrar a Morata, por Costa y Felipe por Koke. Incluso Oblak intentó en el córner final el tanto que podría haber dado paso a la prolongación, pero la mayor altura a la que recurrió Simeone no pudo conseguir el nuevo empate.

El Leipzig salió con una marcha más y en los primeros diez minutos no dejó que el Atlético se hiciera al juego. La reacción colchonera no fue suficiente porque el equipo germano mantuvo la dirección con un fútbol en el que a la rapidez de movimientos era muestra de que no había embeleso con el balón. No había entretenimientos con la bola en los pies. La manejan con pocos toques.  Los alemanes, con Upamecano atrás, que ejercía de jefe para todo, ya que además de cortar las incursiones madrileñas se permitía en más de una ocasión la jugada individual, dejaban constancia de que iba a ser muy difícil batirles.

El Atlético, cuando despertó, fraguó sus intentos por la banda izquierda de Carrasco. Los germanos también se inclinaron por su zona izquierda en la que entraba mucho en el ataque Angeliño. En el centro del campo eran Kampl y Dani Olmo quienes creaban los intentos de jugada en el área de Oblak. Los intentos atacantes del Leipzig no pusieron en aprietos a Oblak y, por el contrario, el guardameta contrario en una de las pocas ocasiones en que se remató con peligro detuvo un remate de cabeza Savic con tanta dificultad que hubo un instante en el que pareció que acababa metiendo la pelota en su portería.

No hubo grandes emociones ante los guardametas. En el Atlético Diego Costa y Llorente tuvieron muy pocas oportunidades para crear peligro. Apenas se contó con ello porque el Atlético no creó contragolpes en los que pudieran entrar en acción con sensación de peligro. Hubo que aguardar a la segunda parte para que el resultado dejara de ser incógnita.

El Atlético recurrió tardíamente a su habitual coraje. En principio fue dominado ampliamente y cuando apareció Joao Félix el Leipzig no perdió los papeles aunque notó cansancio y no ejerció su fútbol con la misma facilidad. Ya le pesó más la pelota en los pies.