El Sevilla reclama puesto en la final

El Sevilla, que dominó, que creó más jugadas de ataque y consecuentemente más remates, que fue, evidentemente, muy superior al Wolverhampton y que tuvo la victoria cerca en muchas de sus llegadas al área contraria, aunque sin decisión final de la jugada, tuvo que esperar al minuto 88 para obtener el triunfo y clasificarse para las semifinales de la Liga Europa. Fue partido con sufrimientos porque pudo encontrarse con un gol en contra antes del primer cuarto de hora. El gol de Ocampos cuando se barruntaba la prórroga fue premio a lo hecho por el ganador. El Sevilla en semifinales se enfrentará al Manchester United, lo que será otro reto importante.

Un penalti a favor en eliminatoria europea es condición que debe ser el comienzo del botín. El Wolverhampton lo tuvo a los doce minutos del encuentro. Un español de condiciones físicas extraordinarias, Adama Traoré, se llevó a los defensas sevillistas y Diego Carlos le hizo la falta que no tenía otro castigo que el penalti. La jugada podía ser el comienzo de un final feliz para los ingleses o un comienzo atroz para los sevillistas. El balón lo puso en el punto fatídico el mejicano Raúl Jiménez y debió dudar sobre lo que quería hacer porque, finalmente, disparó casi indicándole a Bono por donde iba a ir la pelota. El guardameta sevillista mantuvo el empate a cero y a partir de ese momento el partido tenía que desarrollarse de acuerdo con las condiciones de cada conjunto. Más calidad sevillista y más físico inglés.

El equipo inglés practica el juego que define a los miembros de la Premier. Mucho más físico que el que podía ofrecer el Sevilla. Los del Sánchez Pizjuán tenían que basar su victoria en el manejo de Ever Banega en el centro, la firme defensa con dos centrales exuberantes y dos laterales, Navas y Reguilón, que podría decirse que pierden el tiempo cuando se retrasan para defender. Lo mejor que suelen hacer es convertirse en dos delanteros aventajados. Y por supuesto con la capacidad goleadora de Ocampos.

El Wolves tiene como arma más peligrosa la velocidad del catalán Adama Traoré que, físicamente, parece un portento. Tiene espalda de levantador de pesas y corre como un velocista de los cien meteros. Este Usain Bolt, que lleva bien el balón en los pies y al que solamente derribándole se le pueden cortar sus correrías, era el arma más eficaz del equipo inglés. Era el estilete fundamental que oponía Nuno Espirito Santo, además de un poblado centro del campo.

El Sevilla tenía que manifestar con efectividad su mayor calidad y tuvo que aguardar a la segunda parte para hacerlo. Prácticamente todo este tiempo se vivió en la zona del Wolves. El Sevilla lo acorraló y únicamente salió hacia Bono en ocasiones muy esporádicas. Al final llegó la justicia en jugada casi inesperada. Suso sacó el córner hacia atrás y Banega lanzó la pelota al área. Allí llegó el remate de Ocampos que nos evitó los minutos de tortura que con los que se viven con uno que quiere ganar y otro que a los más que aspira es a no perder. Incomprensiblemente el entrenador retiró a Traoré que era el único que una contra podía crear problemas a la zaga sevillista.