Zidane también falló en Manchester

Zidane había recibido toda clase de plácemes por la conquista de LaLiga. Quique Setién había tenido que soportar insistentes críticas por haber perdido LaLiga que casi tenía ganada. En Manchester, el entrenador madridista estaba en situación tranquila porque aunque el equipo fuera eliminado nadie iba a osar poner en cuestión su sabiduría, su mano izquierda y lo bien que había dirigido el vestuario. Setién estaba en la cuerda flojísima. Todo apuntaba a que perder con el Nápoles iba a ser su despido. Dado que con ello terminaba la temporada ya no había problemas para darle el finiquito. Con ello el club tendría manos libres para buscar su sustituto. Eliminar al Nápoles ha sido su salvación. Al menos, momentánea.

Zidane ha tenido que oír, leer ya se sabe que no lo hace, múltiples criticas al modo en que dirigió al conjunto ante el City. Se ha dicho que le ganó Guardiola, que ya es suficiente desdoro entre la parroquia madridista, y se ha puesto en cuestión la alineación que presentó. Y más aún, los relevos que hizo en los que hubo tardanza y error.

El Madrid salió de la pandemia físicamente mejor que antes de la misma y ello le favoreció. La veteranía de algunos de sus futbolistas se vio favorecida porque llegaron al tramo final del campeonato con menos peso en las piernas. No estaban tan quemados y ello acudió en su ayuda para acabar la campaña muy enteros en la Liga.

Contra el City ya en el Bernabéu se padecieron las fórmulas de Guardiola, que en casa no quiso presentar la batalla de entusiástico ganador. Jugó más conservadoramente lo que acabó confundiendo al Madrid porque el juego al contragolpe, para intentar pillar desprevenidos a los defensas, fue sistema práctico y muy efectivo.

Hay opinión casi unánime de que Zidane tardó demasiado en los relevos. Hacerlos en el minuto 83 es brindis al sol. Y lo peor, lo que más se le reprocha, porque parece incomprensible, es que dejara en la grada a Vinicius, jugador capaz de revolucionar el ataque por la banda. Rodrygo no acabó de crear inquietudes en los adversarios. También es posible que el entrenador madridista no viera que a su centro del campo le faltaba fortaleza, fuelle  y no recurriera a Isco que también crea juego y hasta llega a zonas de remate.

Varane cometió dos errores impropios de un jugador de su clase. Mas no fueron acciones tan desafortunadas las que eliminaron al Madrid. También con Sergio Ramos en el equipo se pierden partidos. Varane no fue el único culpable de la eliminación.

Posdata. El Barça, con el solo auxilio espiritual de Messi, no puede obtener la salvación en Lisboa.