No hubo remontada, ni épica

La preocupación del Madrid estaba en Militao. Era el central que sustituía al castigado Sergio Ramos y evidentemente no posee la autoridad de éste. Ocurrió que no fue Militao el protagonista. Jugador de la eliminatoria y desafortunado central fue Varane. Dos de sus errores costaron los dos goles del City. La defensa madridista cometió desajustes importantes y ello posibilitó que los anfitriones dispararan a gol en una veintena de ocasiones y obligaran a Courtois a salvar varios remates que pudieron haber sido tantos. La victoria del City no puede justificarse con los dos fallos defensivos. Jugó mejor, acudió con más peligro ante Courtois y si Varane cometió dos despistes garrafales a los citizens habría que decirles que no tuvieron los aciertos que podían haber puesto la eliminatoria más ventajosamente de lo que acabó reflejando el marcador.

Zidane tardó demasiado en tomar decisiones. Ordenó los cambios a la desesperada en el minuto 83. Dio paso a Lucas Vázquez, Valverde y Jovic cuando parecía imposible que el resultado pudiera variar. Relevó a Hazard, bastante perdido en la segunda parte, Modric y Carvajal. Guardiola se guardó para los minutos finales a David Silva para poseer más balón y el cansado Rodri dejó paso a Otamenti, un central. Anteriormente ya había cambiado al peleón Stirling por Bernardo Silva.

El Madrid tardó en entrar en el partido y cuando lo hizo ya había encajado un gol y había pasado por un par de apuros en los que se volvió a vivir la sensación de que podía haber otro tanto. Fue un error gravísimo de Varane que se dejó arrebatar la pelota por Gabriel Jesús y el centro de éste lo convirtió Stirling en la primera diana. Éste y Foden sacaron de sus puestos a los centrales madridistas. Fueron los minutos en que los del Bernabéu estuvieron a merced de los citizen. El centro del campo madridista no apareció y Rodri, Gundogan y De Bruyne se impusieron claramente a sus adversarios de la zona. Tomó el balón el City y volvimos a presenciar la imagen de aquel Barça de Guardiola al que importaba más la posesión de la pelota que el juego rápido. Guardiola ha hecho de Rodri el jugador que en el Barça tuvo con Busquets. Rodri es mejor todavía. No equivoca nunca un pase y siempre sabe a quién mandarle la pelota. Los maestros que tuvo en el Villarreal, Senna y Bruno le ayudaron a ser futbolista excepcional en el centro de la cancha y lo volvió a demostrar.

El City jugó rápido y al contragolpe cuando su portero Emerson sacó de puerta. Siempre lo hizo con precisión y largura hacia el delantero más adelantado. Cuando el Madrid comenzó a sentirse más firme ello le permitió que el balón ya no fuera posesión del contrario. Logró equilibrar el juego y como consecuencia fue el tanto del empate en jugada de Rodrygo que Benzema, de cabeza, consiguió equilibrar el marcador. Cuando Hazard conectó con Benzema y Rodrygo buscó su banda con todas las dificultades o que le planteaba Cancelo, a quien Guardiola puso en la banda izquierda, pese a ser diestro, y hubo dos momentos en que se presagió que el encuentro no estaba definido, Benzema y Hazard pusieron en guardia a la zaga local y el guardameta se tuvo que estirar para que su equipo mantuviera la ventaja

El juego se alternó en posesiones y ataques y los errores defensivos madridistas fueron notorios. Mendy trató de llegar al área contraria, como Carvajal, pero en el centro de la zaga hubo inseguridades que estuvieron a punto de costar otro gol. Esta vez fue Courtois quien despejó un balón que creó nuevo problema.

En la segunda parte pareció que iba a resurgir el Madrid de los partidos de remontada, de las noches de épica, pero el esfuerzo duró poco porque el City se volvió a adueñar del juego. Esta vez ni siquiera hubo el genio con que se han resuelto grandes partidos. Faltó espíritu combativo. No fue el Madrid de las grandes noches. No fue el que se esperaba.