Iker, memorial sentimental

Estamos en vísperas de la semana grande con Madrid y Barça en Liga de Campeones y Getafe y Sevilla en Liga Europa. Estamos a la espera de las novedades que se puedan producir en los equipos contendientes y, como suele ocurrir, lo importante no es que el Atlético de Madrid está creando imagen de favorito para ser campeón de Europa, sino que de pronto se nos ha venido encima una historia sentimental, una memoria de lo que ha sido uno de los más grandes jugadores internacionales que ha tenido el fútbol español. Iker Casillas ha dicho oficialmente que abandona la práctica futbolística y como si ello fuera la noticia de última hora nos hemos lanzado a recordar sus grandes tardes, aquellos momentos en que el Madrid ganaba más puntos con su paradas que con los goles de sus delanteros incluido Cristiano.

Todos sabíamos que la vida deportiva de Casillas había acabado y para colofón a su biografía, en Oporto, los campeones de Copa de Portugal han tenido el buen gusto de ofrecerle la posibilidad de levantar el trofeo ganado como si él hubiera podido participar en el triunfo. Los problemas coronarios de Iker han adelantado su adiós. Ya se sabe que los guardametas suelen durar hasta edades en que otrora estaban casi olvidados. En los últimos meses ha sido noticia por la posibilidad de que presentara su candidatura a la presidencia de la Federación Española de Fútbol. Había tenido la posibilidad de quedarse en Portugal madurando técnicamente y finalmente, ha hecho lo que era público y conocido: ha dicho que se retira definitivamente y los medios hemos convertido lo que se sabía desde hace meses, que su historia entre los palos, había finalizado, en memorial de los partidos heroicos.

Iker salió del Real Madrid de manera inadecuada. Sufrió la pandemia Mourinho y su presencia en la portería del Bernabéu finalizó sin que el club hiciera lo posible porque continuara. El único gran éxito personal que se apuntó Mourinho en el banquillo del Madrid fue cercenar el futuro de Casillas y potenciar a algún guardameta cuyo futuro ha sido imperfecto. Lo hizo con la anuencia de los dirigentes. Ahora, Florentino Pérez, que en aquellos momentos no medió para que su mejor jugador no tuviera despedida tan inapropiada, acaba de decir que el Madrid es y será siempre la casa de Iker. Siento que esta vez no pueda aplaudir al presidente porque la decisión llega tarde. El cariño que encontró en Oporto fue el que le faltó en su casa.

Posdata. ¿Será posible que el Madrid está más que preocupado porque en Manchester el faltará Sergio Ramos? Probablemente, su ausencia será más notoria ante la portería contraria que en la propia.