El Barça, sin coartadas

Al Barcelona le queda la coartada de decir que la Liga no la ha ganado el Madrid, sino que la ha perdido el. A los perdedores les conviene buscar una salida para hacer menos doloroso el trance. A la hora de la verdad los paños calientes no arreglan nada y tampoco contentan a la parroquia desilusionada. En situaciones de derrota lo más inmediato suele ser buscar responsables. En la cuestión barcelonesa es posible que se haga un memorial de agravios con el que salvar la temporada. Perdida la Liga queda el recurso de luchar por la de Campeones. Es bueno hacerse ilusiones, pero no cabe duda de que un conjunto que no ha sabido retener la ventaja que tenía, el no haber aprovechado los momentos de irregularidad del Madrid, no parece capacitado para dar un triple salto moral en Europa. Si pasa la eliminatoria con el Nápoles podrá darse por satisfecho.

Los problemas del Barça son múltiples. Cuando suceden estos tropiezos no es difícil encontrar diversos culpables. El club ha llegado a la situación tan endeble deportivamente porque lleva varios años cometiendo graves errores en materia de fichajes. Se ha contratado jugadores sin pensar en las necesidades del equipo. No se ha buscado lo más conveniente para afirmar el conjunto, sino que se querido llamar la atención con el fichaje de los grande expresos europeos y en ello se ha demostrado como en los viejos cohes-cama que era peligrosos asomarse al exterior.

La inversión ha sido desmesurada. Han llegado a la nómina jugadores que no han tenido participación y quienes si han podido ocupar plaza de futbolistas contrastados caso de Coutinho y Griezmann, no han cuajado. Probablemente, no se les ha sabido otorgar la labor más adecuada a sus condiciones. Lo mismo ha ocurrido con Arthur. Fue aldabonazo mediático fichar a Dembelé y este muchacho no se integró y hubo que someterle a vigilancia gastronómica para evitar problemas estomacales. Desde el comienzo del campeonato ha habido jugadores que han estado en línea de salida como Rakitic, jugador cumplidor y de oficio muy eficiente.

Dentro de casa no ha existido serenidad. Ha habido dimisiones de directivos y alguno de ellos ha salido poniendo pies en pared. Nada ha contribuido a apoyar al equipo en los momentos más delicados. El cambio de entrenador tampoco ha sido el revulsivo que aparentemente se precisaba.

La clasificación se ha sostenido con Messi, mientras no le ha faltado inspiración, y Ter Stegen, que ha ganado más puntos que el noventa por ciento de los alineados. Ha sido insuficiente para derrotar al Madrid que ha ofrecido visión más solidaria, labor más comprometida. Más de conjunto.

Posdata. No se celebran los goles inmediatamente porque siempre se espera la decisión del VAR. Estamos en tiempos de goles en diferido.