Campeón con la vieja guardia

Zinedine Zidane es entrenador al que no le gustan las revoluciones, los cambios radicales. Es más bien conservador y la prueba está en que tiene ya la Liga prácticamente ganada y lo ha hecho con la vieja guardia. El Madrid que entró en el parón con peores perspectivas que el Barcelona ha salido de la misma con mejores resultados. Al equipo catalán le ocurrió lo contrario. Mientras los barceloneses han evidenciado una evidente baja, en la pospandemia el Madrid ha ganado fortaleza y en ciertos momentos incluso más frescura. Mientras el Barça ha continuado basándose en las actuaciones individualistas, especialmente la de Messi, el Madrid se la ha jugado a la actuación colectiva.

Si se analizan las alineaciones de Zidane hay que llegar a la conclusión de que su equipo ha sido el de las piezas básicas, las que se habían consolidado los años anteriores a pesar de que en la pasada temporada algunos daban muestras de cansancio mental y de ahí sus actuaciones muy diferentes de las que habían protagonizado en campañas anteriores.

Zidane ha mantenido a Courtois y ello no ofrecía discusión alguna. En la defensa, donde se ha fortalecido, ha habido cuatro hombres fijos aunque Marcelo, por razones físicas, en alguna ocasión haya sido sustituido por Mendy, que ha sido refuerzo importante. Modric se ha recuperado físicamente, Kroos ha aumentado su presencia en el centro del campo, Casemiro no ha dejado de ser el perro guardián y la aportación de Valverde ha sido gran apoyo para los centrocampistas por su condición tanto defensiva como atacante. Benzema se ha convertido en el eje del ataque y ha confirmado su gran calidad en los momentos más comprometidos.

El entrenador madridista ha podido recurrir a jugadores de la casa como Isco o Lucas Vázquez y al recuperado Asensio y ha mantenido a pequeñas dosis a Vinicius y Rodrygo. No ha habido más variaciones que las obligadas por lesiones o sanciones y siempre a la hora de la verdad la estructura del conjunto ha estado basada en la vieja guardia. Dos jugadores de notable categoría profesional como Bale y James no han tenido más presencia en el equipo que en dosis muy digeribles. El gran fichaje, el belga Hazard, ha pasado casi inadvertido.

En el Madrid ha habido más banquillo que en el Barcelona, pero ello no ha supuesto cambios importantes en las jornadas en las que era necesario hacer rotaciones para aminorar los daños físicos de una competición tan apretada como la que está llegando al final. Las medidas de Zidane van a tener éxito y si bien el fracaso habría llevado a decir que había apostado por el pasado al ganar habrá que afirmar que se dispuso a morir con los suyos y con ellos canta victoria.

Posdata. Sin Cristiano también se pueden ganar ligas. El Madrid no tendrá este año Pichichi, pero si el trofeo Zamora que desde Casillas no se ganaba.