El Granada no arrojó la toalla

Un cuarto de hora bastó para que se produjera el sentimiento de que había superioridad manifiesta. Un cuarto de hora con dos goles, que dejaron al Granada sin respirar, habría sido en materia boxística razón suficiente para arrojar la toalla y librarse así de lo que se preveía paliza. En el fútbol no se pueden tomar acciones como las del cuadrilátero porque siempre se puede producir lo imprevisto. En fútbol siempre cabe variación rotunda. Cambio de protagonismo. En ocasiones como esta se suele decir que un gol a favor del Granada podría modificar el ritmo del encuentro. Y así fue a los cuatro minutos del segundo tiempo cuando Machís batió a Courtois pasándole el balón entre las piernas. Hubo tal variación en el juego que el Madrid fue casi arrinconado y en el minuto 86 se salvó de dos ocasiones de gol y casi pidiendo la hora. El Granada no arrojó la toalla y puso en aprietos al que se supone campeón.

No estaba Marcelo, defensa especialista en ataque más que en acciones de retaguardia. Mendy, que cada vez que es alineado llama la atención, rompió el partido con un gol casi inverosímil. Llegó con el balón hasta dos metros antes del final del césped y lanzó un remate que sorprendió incluso a los propios futbolistas. Fue una acción casi increíble. El jugador, en el resto de los minutos mantuvo su buen tono y evidenció un poderío físico que le pondrá muy difícil a Marcelo aspirar al puesto de titular. Le ha salido gran competidor.

Zidane se ha mostrado más de una vez conservador y en Los Cármenes alineó un once con cinco centrocampistas para poseer el balón. Delante, en realidad, solamente quedó Benzema y éste, que está protagonizando gran temporada, apareció en jugada que de nuevo tuvo nacimiento en la banda izquierda y batió a Rui Silva. A partir de ese instante al Granada le quedaba competir dignamente aún a riesgo de recibir más golpes. Y casi los dio a partir del tanto de Machís.

El Madrid está acabando la campaña con suficiencia, con seguridad en todo cuanto comienza. Kroos, que en la temporada pasada se pensó en que estaba en la cuesta abajo, ha recuperado todas las virtudes que le hicieron acreedor a gran prestigio. Modric, aunque en los segundos tiempos acuse el esfuerzo, no ha perdido un ápice de su calidad y buena visión para el juego. Casemiro sigue siendo el cazador del centro del campo y Valverde, aunque tirado a la derecha tiene menos recorrido que en otras posiciones, completa un centro del campo en el que Isco pone un signo de distinción cuando se siente seguro y sin miedo a sufrir las inclemencias de los que le restan parte de la importancia que puede tener en el conjunto. Como siempre fue sustituido. Zidane, ante el presumible peligro buscó menos cansancio y recurrió a Asensio y a Rodrygo para que éste buscara penetraciones.

Lo que en principio pareció un monólogo se convirtió en diálogo en el que el Granada tuvo muchas cosas que decir y a punto estuvo de lograr el empate que habría puesto interés en el final de una Liga que parece más que sentenciada.

El Villarreal entró en el confinamiento en mala posición deportiva porque había sufrido tres derrotas. La Real Sociedad lo hizo en magnífica posición y con aspiraciones a Liga de Campeones. Ayer, en La Cerámica, jugaron los que mejor salieron de la pandemia y los que peor lo hicieron y ganaron estos. Ambos conjuntos se jugaban plaza de Liga Europa para la cual el mejor situado es el equipo villarrealense. El partido entre ambos acabó con el resultado inesperado (1-2) que ganaron los realistas. La victoria los coloca todavía con aspiraciones a entrar en el segundo torneo europeo. Los amarillos, pese a la derrota, aún mantienen lugar europeo, pero lo habrán de confirmar en los dos partidos que les restan y uno de ellos es contra el Real Madrid.

Por una de esas plazas también presenta su candidatura el Getafe. A pesar de que no pasó del empate en Vitoria continúa entre los máximos aspirantes. En la lucha está también el Athletic Club lo que ha convertido estos puestos continentales en una de las peleas más duras porque hay muchos aspirantes a los mismos.