El Madrid no concede alivio al Alavés

Es antigua la costumbre de convertir extremos en laterales. Estas reconversiones tienen la ventaja de que desde la banda suelen recuperar su viejo estilo y son los reales extremos de estos tiempos. Zidane ante las ausencias defensivas recurrió a Lucas Vázquez para que ejerciera de defensa con tendencias atacantes. No lo fue porque actuó con cierta timidez por falta de hábito. No ocurrió lo mismo con Mendy, que desde el comienzo, hizo de extremo peligroso y en una de sus incursiones cuando solamente estábamos en el minuto 10, entró en el área alavesista y Ximo Navarro, que luego fue sustituido por lesión lo derribó y el consiguiente penalti lo convirtió Benzema en gol. Fue la consumación del tipo de fútbol que ha cambiado los papeles, pero no el sistema. Nunca ha habido juego más peligroso que el de atacar por las bandas. Cundo marcó Benzema el Alavés, a los tres minutos, había desperdiciado un gol. El primer remate. de Joselu,  se estrelló en el larguero y el rebote lo empalmó Lucas y despejó debajo Varane en línea de meta. Ahí acabó lo mejor oportunidad de los vitorianos. La pérdida de ese gol comenzó a ser su condena. Necesitaba alivió en la clasificación y no lo halló.

En la segunda parte el Alavés salió más dispuesto a mejorar el resultado, adelantó más sus líneas e incluso volvió a poner a prueba a Courtois en varias ocasiones. En su favor cabe decir que no se arredró ni siquiera cuando recibió el segundo gol, marcado por Asensio en ataque llevado por Benzema. El mallorquín, que renunció a su espera en la derecha volvió a ser futbolista de condición admirable. Huido del papel un tanto paciente ayudó sensiblemente a la puesta en peligro la meta vitoriana.

Los cambios introducidos por el nuevo entrenador alavesista mantuvieron fortaleza física y pelea en los balones en el centro del campo. Lo ataques, los remates, salvados fundamentalmente por el cancerbero madridista, magnifico en todas sus intervenciones, no cambiaron el orden del juego. El Madrid siguió mostrando mando con jugadores como Kross y Modric que continuaron manejando la creación del juego y hasta el final los esfuerzos admirables de los vitorianos pese a las evidentes dificultades para conseguir algo positivo. Su futuro no dependía del encuentro con el Madrid porque el peligro está en los otros partidos. Este había que darlo por amortizado. La defensa de su permanencia está en los partidos restantes. Y lo tiene muy difícil.

La anécdota del encuentro estuvo en la lesión del árbitro principal, Gil Manzano. Padeció un esguince de tobillo y pese al vendaje que le fue aplicado, en el segundo tiempo no pudo continuar corriendo y fue suplido por Rodríguez Carballo, cuarto del partido. Gil Manzano pasó a ejercer esa labor secundaria.

La Real Sociedad antes de la pandemia aspiraba a Europa. A la salida, si consiguiera una de las plazas de Liga Europa podría darse por satisfecha. Ha perdido fuelle y ni siquiera ha sido capaz de puntuar en casa frente al Granada club que con el triunfo aspirar a entrar en torneo continental hecho que ocurriría por vez primera. En Anoeta tomó el mando y llegó al descanso con 0-2. La Real reaccionó en la segunda parte y logró el empate a dos tantos. En el 88, Duarte, de cabeza, consiguió la victoria y con ello el crecimiento de la ilusión nazarí. El Granada, que a comienzos de competición, se codeó con el liderato ha confirmado que aquello no fue casualidad.