Objetivo culé cumplido: bajó el Espanyol

En el Camp Nou había morbo por parte de la hinchada culé. Casi importaba menos la victoria que descendiera a Segunda el Espanyol. Los pericos estaban al borde del abismo y la derrota era empujarles al vacío. Los partidos del derbi barcelonés suelen tener aspectos irregulares. El favorito, desde los años en que Sarriá era campo de primer orden, es el Barça y sin embargo, ya se ha dado el caso de perder la Liga con los españolistas gracias a un tanto de Tamudo. En la grey culé hay cierto placer cuando se humilla al adversario.

Partido con trascendencia era el de Getafe porque los madrileños y el Villarreal se jugaban una plaza en Liga Europa con el valor añadido de que el triunfo villarrealense supuso estar a tres puntos del Sevilla, o lo que es lo mismo, cerca de la plaza de Liga de Campeones. El Barça en partido con grandes dificultades, logró enderezar el resultado con una diana de Luis Suárez en jugada en que participaron Messi y Griezmann. Luego volvimos a ver el fútbol empalagoso de posesión del balón en el terreno incruento, del pasecito y juego sin ganar terreno.

Tal vez la noticia más sobresaliente del derbi fue el hecho de que en pocos minutos de diferencia fueron expulsados con tarjeta roja el barcelonista Ansu Fati y el españolista Pol Lozano. Ambos protagonizaron entradas de juego altamente peligroso que, afortunadamente, no causaron graves lesiones.

La facilidad barcelonista con que ganó al Villarreal en la Cerámica no se pareció en nada ante el Espanyol. Fue una vuelta a los partidos en que ha perdido la Liga.

Jugar contra el Getafe es sufrir un juego en el que el contrario tiene el tiempo perdido si pretende imponer su sistema. Contra los getafenses que juegan sin abstenerse en ningún momento, que jamás rehúsan el choque y en cada disputa de balón oponen fuerza y decisión quien pretenda disputar el partido con premisas distintas está perdido. El Villarreal intentó con la batuta de Cazorla practicar un fútbol de buen toque y pases con los que cruzar el centro del campo y se topó con la dura realidad de que delante había un conjunto que presionaba constantemente y daba la impresión de que contaba con más de once hombres dado que tapaba todos los espacios posibles.

Cruzar el centro del campo es arriesgarse a perder la pelota con prontitud y, consecuentemente, encontrarse con un contragolpe en el que siempre hay más de un atacante cerca del área de Asenjo a pesar de que en teoría solamente contaba con un delantero real. Bordalás tomó en consideración al adversario y sus cualidades y potenció el centro del campo con el que ahogar las pretensiones villarrealenses.

El Villarreal acudió con delantera improvisada porque Bacca ya no jugara en el resto de temporada por lesión y Alcácer tampoco estaba en condiciones. Calleja optó por dejar a Gerard Moreno como real delantero porque Samu Chukwuece siempre tiende a escorarse hacia la derecha y por lo tanto en el centro del área hay pocos rematadores. Además, con la formula getafense era casi imposible que Gerard tuviera ocasión para disparar a gol. Quien sí se atrevió a ello fue Ontiveros aunque lo hizo desde larga distancia pese a lo cual Soria pasó apuros para defender su portería y encima se estrelló con un poste y a punto estuvo de sufrir lesión. Dos goles de penalti marcados por Cazorla y el remate final del tercer tanto de Peña invalidaron el empate a uno que logró el equipo madrileño por medio de Hugo Duro en precioso remate de cabeza.

Mientras en Getafe se consumaba la victoria visitante, en Heliópolis, el Betis salía de sus problemas con goles de  Guido, Pedraza y Aleñá. Ya no hay nada que temer. Sin los sanfermines parece que a los navarros les faltaba el ánimo festivo con el que suelen jugar. También lo tienen todo hecho.