Munir cambió el resultado de San Mamés

El Sevilla es club que tiene en sus filas, en los despachos, al genio de la lámpara. Cada año Monchi, secretario técnico, tiene vista para saber que cualidades deben adornar a los jugadores que ficha, como deben encajar en el equipo y cuáles son las posibilidades de hacer buenos negocios. Monchi ha fichado siempre jugadores susceptibles de traspaso y con ello su club ha podido reinventarse cada temporada con los dineros que han dejado en caja los traspasados. El Barcelona, por ejemplo, ha sido uno de los clientes -Alves y Rakitic- que más euros ha dejado en el Sánchez Pizjuán. Este año, presumiblemente, el resultado final será la clasificación para  la Liga de Campeones. Con ello la temporada habrá sido excelente. No hay milagros en Sevilla, hay mano experta de Monchi. Al entrenador le entrega la plantilla idónea para que pueda lucirse.

En el elenco sevillista hay varios jugadores que pueden tener plaza en algunos de los mejores conjuntos europeos. Fernando, Diego Carlos, Ocampos y Kounté, pongamos por caso, han de ser objeto del deseo.  En Bilbao se jugaba ayer afirmarse entre las cuatros plazas de la elite. Al comienzo pareció que era el equipo de casa, el que había de poner el juego a su favor desde el principio. Los de San Mamés parecieron menos eléctricos, con menos empeño que otras veces. Tardaron buen rato en desprenderse de la presión sevillista y cuando lo hicieron, en jugada de fortuna, Capa batió a Bono, portero que por lesión del titular se ha tenido que hacer cargo de la meta.

Volvió a brillar Banega en el centro y tanto Navas como Reguilón abrieron el campo por sus bandas y Ocampos trató de encontrar le hueco con el que demostrar una vez más su categoría de delantero oportunista y peleón. Está viviendo una gran temporada y siempre cabe esperar un golpe de buen tino.

Lopetegui, que barruntó que se le podía escapar el encuentro, recurrió a Munir y De Jong para potenciar el ataque. Munir se cayó el borde del área, o se tiró quizá, y el libre directo lo lanzó Banega con tal maestría que Unai Simón, que había hecho la parada de la noche, lo único que pudo hacer fue saludar la entrada de la pelota por la escuadra. Cinco minutos después, Munir volvió a aparecer y esta vez fue para lograr la segunda diana de su equipo. El partido cambió, entre otras razones, porque desde que comenzó la segunda parte fueron los sevillistas quienes se hicieron dueños del partido. La consecuencia final fue la victoria. El Sevilla se reafirmó en la cuarta plaza de Liga de Campeones. Su objetivo empieza a estar cumplido.

En la lucha por huir del descenso, el Mallorca hizo gran esfuerzo y derrotó al Levante (2-0) lo que le acerca al Alavés, equipo que tiene un final de campeonato más que comprometido y se puede ver en la peor de las consecuencias. El Éibar se complicó la vida al no vencer en su casa al Leganés (0-0). En el tramo final todavía quedan partidos propicios al infarto de los forofos.