El Sevilla se aferra a Europa

Antes del parón por el coronavirus se oficializó el fútbol estadístico. Se echó mano de toda suerte de datos para alimentar las crónicas y de ahí que incluso se llegaran a contabilizar los pases que daba el Barcelona en cada partido. A la salida del confinamiento, la estadística es simple matemática. Los partidos tiene todos significado clasificatorio y de ahí que se echen cuentas sobre lo que pueden deparar los resaltados. Ayer, la Real Sociedad aspiraba a ganar para no perder el tren europeo, el Sevilla precisaba los tres puntos porque ello le afirmaba en los puestos de Liga de Campeones. El Éibar se afanaba por vencer en el Sánchez Pizjuán porque de conseguirlo tomaba ya ventaja importante sobre el Mallorca, el primero de los rezagados del pelotón.

El Sevilla no hizo mejor partido que el Éibar y logró el gol en momentos en que los eibarreses habían maniatado a los sevillistas y se volcaban sobre la puerta de Vaclic con insistencia y abundancia de saques de esquina. En el Sevilla jugó Banega, que terminó su contrato el día 30 de junio, pero se avino a prorrogar el tiempo de  remate liguero. El Éibar compareció sin su mejor delantero, Orellana, porque éste ya tiene contrato con otro club y no quiso prorrogar su estancia en la ciudad guipuzcoana. En el Sánchez Pizjuán el equipo armero compareció sin el jugador que había sido su mejor atacante. Orellana no suele dejar buen recuerdo por donde pasa.

El Sevilla cumplió con su objetivo y el Éibar regresó a casa con la satisfacción del deber cumplido en lo tocante al desempeño futbolístico. A la vista del juego desplegado se puede suponer que sumara puntos suficientes para no entrar en el coche escoba. El Sevilla, que seguirá manteniendo su pugna con el Atlético de Madrid, con nueva victoria se aferró a su proyecto. El gol de Ocampos, a centro perfecto de Navas, confirmó sus aspiraciones. En los últimos segundos, por lesión de Vaclik y cubiertas las cinco sustituciones tuvo que ponerse los guantes Ocampos. El disparo de Dimitrovic, que había subido al remate, lo despejó y evitó el empate. Fue el héroe sevillista de la noche.

Levante y Real Sociedad empataron en la Nucía y el resultado fue menos satisfactorio para la Real que aún aspira a conquistar una de las plazas de la Liga Europa. Perdidas las opciones de Liga de Campeones colocarse para  un puesto de competición continental, aunque sea el torneo de segunda fila  es razón suficiente para esforzarse hasta final de temporada. El Levante ya estaba salvado y no podía pasar angustias de ningún tipo por la ventaja de trece puntos que le llevaba al Mallorca. Sumar uno más, miel sobre hojuelas porque los ingresos televisivos tienen que ver con el puesto de la clasificación general. Además en el club levantinista ha crecido la ilusión de acabar la campaña por delante del Valencia. Es por tanto, independientemente de los puntos, cuestión de honor. A pesar de que está jugando en campo neutral, dado que tiene su estadio en obras, los puntos que ahora gana tienen doble valor moral. La Real que salió del confinamiento muy por debajo de lo que había sido con anterioridad mantendrá su empeño de no quedarse al margen del fragor continental. Y ello a pesar de que algunos de sus jugadores no mantiene la trascendencia anterior. Odegaard, que fue la estrella del conjunto, ha pedido fuelle. Tengo la impresión de que ahora en el Madrid no hay tanto deseo de recuperarle.