El Valencia reacciona en Granada

El Granada por vez primera aspira a clasificarse para la Liga Europa. Ganar al Valencia era necesidad imperiosa para quitarse de encima otro aspirante a la misma clasificación. El Valencia, que vive en medio de una hoguera superior a la fallera, aspiraba en Los Cármenes a rehacerse y calmar los ánimos. Voro, bombero para todo, el hombre a quien se recurre cada vez que el incendio amenaza con lo peor, dispuso una alineación en la que junto a la baja obligada de Gayá, el hombre más decisivo en el actual equipo, echó mano de nombres con los que conformar otro espíritu. Para la zaga recurrió a Mangala, jugador irregular en el que aún se cree, Coquelin centrocampista que ha pasado por varias lesiones, pero es de confianza, y compuso un ataque con Gameiro y Manu Vallejo. Ëste suplió al lesionado Rodrigo que ya ha terminado la campaña. Por si acaba resurgiendo contó con Cheryshev que es más recuerdo que actualidad.

La resurrección del equipo valencianista surgió con el espíritu de revancha tras el gol de Carlos Fernández marcado de penalti. Dos minutos después, en contraataque, Manu Vallejo empató y ello sirvió de acicate que se transformó en nuevo tanto. Esta vez un golazo espectacular de Guedes que acababa de entrar por Cheryshev. Gameiro tuvo en sus botas el tercer tanto, pero disparó flojo a las manos del Rui Silva. El Granada no se dio por vencido y en saque libre logró la nueva igualada. La defensa valencianista dejó pasar la pelota entre sus piernas. El partido, que había tenido poco que contar durante el primer tiempo se transformó en el segundo. El Granada mereció más en la parte inicial y el Valencia jugó mucho mejor en la segunda. El reparto de puntos sirvió para que en Valencia vuelva a reinar la calma deportiva. La societaria no ha terminado. Con Voro en el banquillo todo es posible. Los cambios en la segunda parte fueron decisivos.

El conjunto granadino que incluso a principios de temporada llegó a liderar, mantiene un tono propio de equipo en el que es norma la regularidad. Curiosamente, la crisis valencianista comenzó en Granada en partido de Copa. Para los anfitriones la victoria no suponía más que seguir con ilusiones. Para el Valencia, en estado de desencanto, puntuar significaba detener los desafectos de los seguidores que maldicen a Peter Lim, pero tampoco están satisfechos con los resultados. En algunos momentos se echa de menos más ardor, eso que ahora se llama compromiso y, sobre todo, lo que se denomina competitividad.

Estaban en juego puntos muy valiosos porque la angustia del descenso acucia a varios equipos. Estaba en juego también la cabeza de Asier Garicano, entrenador del Alavés a quien se había sentenciado si no ganaba en Valladolid. Estuvo a punto de conseguir un punto que habría sido valiosísimo para los suyos y también para él. Sucedió lo imprevisto. Valladolid y Alavés parecía que se conformaban con el empate puesto que  a ambos servía. A última hora marcó el equipo pucelano que le permite festejar la permanencia porque es prácticamente imposible que le rebase el Mallorca que está a diez puntos y quedan por discutir solamente doce. El tanto de Ángel pudo haber sido la condena definitiva de Garicano.

Lo más fácil en el futbol es siempre cargar las culpas al entrenador. Cayó Valverde en el Barça, fue despidieron a Rubi en el Betis y Celades en el Valencia. Incluso en Segunda se han permitido varios destituciones y la última la de Guti en el Almería, equipo que está en condiciones de aspirar al ascenso.

El VAR fue protagonista en el Celta-Betis. A los sevillanos no les validaron un penalti, que muy aparentemente le hicieron Ha guardado, y lograron el empate muy a contrapié. Su tanto también tuvo que ser revisado aunque nada hizo suponer que hubiera algo antirreglamentario. Con este resultado el Celta aún sigue oliendo a peligro y el Betis se alejó algo más de los tres puestos de la condena.