El Madrid ya tiene puntos de ventaja

El Real Madrid mantenía el liderato mientras empataba con el Espanyol. Desde el momento en que Casemiro batió a Diego López gracias a un taconazo de Benzema, excepcional decisión del francés, su primer puesto ya tenía dos puntos de ventaja sobre el Barcelona. Dos puntos a estas alturas de la función es ventaja que aunque aún le obliga a no caer derrotado obliga al equipo catalán ganar todos sus partidos y a esperar el milagro. La Liga es más del Madrid que en la jornada anterior. Ser líder con puntos de ventaja es consolidar la supremacía. Mientras el Madrid da la impresión de fortalecimiento, el Barça es conjunto cuesta abajo en la rodada.

El Espanyol, que tuvo en el banquillo a Rufete como entrenador, por el inesperado despido de Abelardo, luchó e incluso puso en peligro a Courtois en un varias ocasiones. También el Madrid puso a prueba a Diego López y tras varios intentos con barullos en el área españolista llegó el tanto que cortaba los ánimos de los albiazules.

El Madrid con Isco en labores organizativas y Casemiro, Valverde y Kroos remando desde la zona media acabó imponiendo su calidad. El conjunto perico se potenció durante el mercado invernal, pero no fue suficiente. Marc Roca por el centro y Wu Lei intentado junto a Raúl de Tomás ir hacia Courtois, no fue suficiente. Puso lucha, persiguió la posesión del balón para montar el contragolpe, mas fue insuficiente. Pese a la derrota y el sentimiento de equipo descendido no dio sensación de conjunto que se ha pasado toda la temporada en los puestos de abajo.

En la segunda parte y a la desesperada los periquitos hicieron un gran esfuerzo y no solo tutearon al Madrid, sino que tuvieron más de una oportunidad para lograr el empate. El Madrid recurrió a Rodrygo y Vinicius para forzar el juego rápido por las bandas y la aportación de ambos no resultó importante a pesar de no padecer el cansancio de sus compañero. Entre los cambios volvió a figurar Hazard. Su actuación no fue destacada. Al belga se le sigue esperando.

La reanudación de la Liga ofrece cada jornada alicientes que de haberse producido en marzo o abril habrían tenido menos trascendencia porque a estas alturas el torneo habría terminado y no tendría incógnitas que desvelar, Ayer era día para que el Real Madrid reafirmara su liderato con dos puntos de ventaja sobre el Barcelona después de que este pinchara en Vigo. La mañana ofrecía la posibilidad de que el Levante afirmara su permanencia en Primera y lo hizo dominando al Betis al que llegó a tener 4-0. En Villarreal a “30 grados Tebas” jugaron el Submarino y el Valencia en derbi regional que sin público tenía menos pasiones. Tuvo menos de las que se podían vaticinar porque el Villarreal venció y hasta humilló al Valencia.

En La Nucía, el Levante mostró entidad suficiente para continuar un año más en la elite. El Betis ha cambiado de entrenador, pero no de juego. La victoria levantinista llegó sin agobios. Para la tarde había partido en el que Villarreal y Valencia mantenían ilusiones más o menos fundadas para llegar a Liga de Campeones. El Valencia ha dicho adiós definitivamente y no sólo por los resultados que le han sido muy desfavorables desde que salió del confinamiento. En el vestuario hay tensiones entre jugadores y entrenador. Celades no tiene la confianza del vestuario y su rostro, siempre triste, no anima a despertares.

El Villarreal ha ganado trece de los quince puntos posibles. Ha reaparecido mucho más entero que cuando se produjo el parón. Entonces había perdido los tres últimos encuentros. Ahora se hace ilusiones de entrar en Campeones porque está a un tiro del Sevilla. La primera parte del proyecto de Fernando Roig está en la permanencia, y si luego hay más, se celebra. Ya parece segura la Liga Europa y por lo demás, al menos, se puede tener ilusión. Los dos goles al Valencia fueron para enmarcar. El primero, de Alcácer, para que lo recuerde y el segundo, de Gerard, para que los enseñen en la escuela del Villarreal.

La nota destacada de la sesión fue la victoria del Éibar en Granada. Los eibarreses se agarran a Primera con tal fe que, presumiblemente, continuarán en ella. Los tres de abajo están más lejos de la salvación de lo que estaban.