El Éibar no se rinde ante el peligro

El Valencia jugaba con la ilusión de ganar en Éibar para seguir aspirando a una plaza de Liga de Campeones y volvió a dar muestras de inestabilidad. Tanto que no se sabe a qué juega. El Éibar estaba cerca del abismo de Segunda y precisaba vencer para tomar ventaja sobre la tercera plaza que ocupa el Mallorca. Ganó gracias a un autogol de Kondogbia y con ello puede tomarse los próximos partidos con cierta tranquilidad. El Éibar no había ganado después del confinamiento. Ayer salió del mismo en lo que respecta a la fortaleza mental del conjunto. El Valencia  no se sabe si ha salido del parón porque lo que ha hecho hasta la fecha ha sido poco brillante. Del equipo eibarrés se sabe que en su campo es adversario difícil porque sus jugadores disputan todos los balones con enorme fe. Del conjunto valencianista está comprobado que en la mayoría de las ocasiones sale sin alegría. Es tan triste como lo que se desprende de las actitudes de su entrenador.

El Valencia, que con Marcelino ganó puesto en Liga de Campeones y la Copa, ha entrado en etapa de indefinición. Sale a jugar con escasa fe en sus posibilidades. El entrenador no acaba de encontrar una fórmula que le produzca rentas en la clasificación. Ahora mismo ni siquiera tiene asegurada la plaza de la Liga Europa.

Los eibarreses saben cuál es su futuro y los peligros que entraña y por ello no aflojan nunca y persiguen el balón como si en cada jugada les fuera la victoria. Orellana presenta un caso curioso dado que su contrato acaba el día 30, y no se le renovado para que pueda acabar legalmente por el tiempo que queda de competición. Jugó contra el Valencia sin pensar que tal vez no pueda seguir participando a partir del final del mes. Se supone que ya tiene contrato con otro club de Primera.

En el Éibar es difícil hacer grandes distinciones ente sus componentes porque su actitud siempre solidaria proporciona un juego en el que casi no hay descuidos. La salida de la pandemia le había disminuido sensiblemente pero tras ver su comportamiento ante el Valencia no es exagerado pensar que acabará ganado un puesto en la categoría. Aunque sólo sea por la dedicación de todos los componentes de la plantilla merece conservar la categoría. Celades intentó varias operaciones y ninguna le salió bien. Se la jugó alineando en la parte final del encuentro un equipo de características muy atacantes y ni siquiera en esa condición logró acogotar a los eibarreses.

La tónica del juego la marcó la presión eibarresa. De tal manera ejerció su presencia en la zona del campo contrario que hasta el minuto once el equipo valencianista no llegó al área de Dimitrovic. Fue un ejercicio de paciencia el que debieron sufrir los seguidores del los de Mestalla porque hubo como solución los retrasos de pelota y cesiones al portero quien acabó amargado y decidió sacar largo para que el balón no rondara tanto en su área. El resultado se debió a un autogol y fue Cillesen, guardameta valencianista quien detuvo los mejores disparos de la noche. Fue el más destacado de su equipo.