Un gol anulado y otro para exhibir

El Valencia tuvo la oportunidad de puntuar en Valdebebas gracias a su labor en el primer tiempo. El Madrid ganó el partido gracias a la superioridad exhibida durante la segunda mitad. Debió valer el gol de Rodrigo que habría puesto al Valencia en ventaja, pero los hados arbitrales no le hicieron justicia. Cielos y tierra sonrieron a Marco Asensio que reapareció tras diez meses ausente, a causa de la grave lesión que padeció, y en su vuelta, en el primer balón que toco, batió a Cillessen portero valencianista que hizo una gran labor como el joven Guillamón, el mejor defensa.

El tercer tanto, obra de Benzema, fue modelo para mostrar en las escuelas de fútbol. En esos momentos el partido no tenía otro dueño que el Madrid. El Valencia había hecho cambios sin efectividad. El jovencito coreano Kang-In Lee, del que se esperan grandes logros, fue expulsado por una patada por detrás a Sergio Ramos. En el Madrid quien suele tener bula es Casemiro. Los árbitros le tienen menos respeto a Sergio a pesar de sus galones.

La apariencia decía que el Madrid que dominaba iba a ganar el partido con cierta rapidez. Sucedió que el Valencia mantuvo su idea del contragolpe para buscar la rapidez de sus delanteros y en el minuto 14, Rodrigo estrelló el balón en el palo izquierdo de Courtois. Y siete minutos después, Rodrigo aprovechó el pase de Soler y marcó. El gol, previa consulta con el VAR, fue anulado. El autor de la diana remató de manera reglamentaria. No se podía hablar de fuera de juego, pero el árbitro del campo y el del VAR encontraron una fórmula para anular el tanto. Cargaron sobre Maxi Gómez influencia en la jugada. No tocó el balón. Fue un defensa madridista el que lo rozó. No tuvo suerte el Valencia con la decisión y menos aun cuando Sergio Ramos tocó el balón con el brazo derecho. El visitante que no pudo consumar su ventaja se debió ir al vestuario con la sensación de que estaba condenado. Y así fue.

El Valencia con una defensa tan improvisada como la que formaron Mangala, y el joven Guillamón ofreció resistencia a los ataques madridistas que tenían como protagonistas a Carvajal por la banda derecha y Hazard por la izquierda. Pasó más apuros, pese a todo, la portería madridista y Courtois tuvo que hacer la parada de la noche a tiro de Kondogbia. Pero no hubo color en la segunda parte.

Alavés y Real Sociedad no podían jugar el partido de la amistad porque ambos necesitaban los puntos. La Real ansía asegurar uno de los cuatro puestos de Liga de Campeones y para ello Mendizorroza era, en teoría, campo en el que debía amarrar los puntos para seguir manteniendo el pulso con Atlético de Madrid y Getafe. Fue mejor el Alavés y justa la victoria con tantos de Borja Sáinz y Martín Aguirregaviria. El partido mostró una Real desnortada y ni siquiera Odegaard exhibió su talento y tuvo que ser sustituido. La Real se marchó sin conocer la portería alavesista. Ambos equipos acabaron con diez jugadores por las expulsiones de Zaldúa y Tomás Pina. Ambos por las dos tarjetas amarillas que dan paso a la roja. La anécdota estuvo en la decisión del entrenador realista, Imanol, que de golpe cambió a cuatro jugadores. Sin efecto útil.