Melancolía en San Mamés y Valdebebas

Domingo de melancolía. San Mamés sin público es una película muda y en blanco y negro. El Madrid en Valdebebas es la memoria de aquellos años en que los jueves el club invitaba a los equipos de Segunda que pasaban por la capital para programar partidos amistosos en los que observar el progreso de los suplentes y los jóvenes de la cantera. En San Mamés, sin lo cánticos, sin los gritos que recuerdan al desaparecido “Rompecascos” cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Empataron Athleic y Atlético, antes Athletic, sin que el resultado tuviera grandes consecuencias. Para los bilbaínos no hubo paso al frente para intentar plaza en Liga Europa. Para los colchoneros la igualdad no les acercó demasiado a los puestos de Liga de Campeones para la próxima temporada.

El Madrid en Valdebebas se tomó el partido con tanta seriedad que Zidane hizo una alineación algo sorprendente porque si bien recuperó a Hazard, el gran fichaje de la temporada que todavía es medio inédito, y contó con Rodrygo una de las perlas brasileñas con las que en alguna ocasión ha creado momentos de inspiración. Hazard hizo notar su presencia.

El nuevo San Mamés sin su público es monumento moderno a secas. Con sus seguidores es espectáculo sobre espectáculo. Munian y Diego Costa pusieron los goles. Todo fue de acuerdo con las normas de esta reanudación, con mascarillas. Es decir, futbol con filtros.

El Madrid llegó al Di Stéfano a pie porque solo tuvo que salir de la residencia del recinto. Luego se dio prisa por resolver el partido. Como el Barça el día anterior, marcó antes de que el Eibar se diera cuenta. En otras circunstancias se habría dicho que el gol llegó cuando todavía no estaban ocupadas todas las localidades. Fue en el minuto 4, con un disparo de Kross y a partir de ese instante dio la impresión de que el Eibar iba a por el empate. Le faltó intención cerca del área y le sobró la efectividad de la defensa madridista. Y de ahí, en desescalada. En la zaga Sergio volvió a ser capitán con mando en plaza hasta el extremo de arrancar una jugada desde su zona y la remató con gol. Pasada la media hora Marcelo hizo el tercero.

El Eibar está en la zona de peligro y salir de Madrid goleado es tan doloroso como fueron las derrotas del Mallorca Celta y Leganés. Los aspirantes al descenso salvo Valladolid y Espanyol, aunque éste precisa una remontada épica y heroica, tuvieron amarga la vuelta al juego. Los eibarreses, con la entrada de Pedro León, Sergi Enrich y Bigas, se hicieron la ilusión de que podían maquillar el resultado. Enrich estrelló un remate en el palo derecho de la puerta de Courtois y Bigas marcó el tanto que dio bríos a su equipo.

Esta vez, además de las dos paradas para la hidratación, ambos entrenadores decidieron aprovechar la norma de los cinco cambios. Zidane y Mendilibar pusieron en juego a cinco de los suplentes. Son los nuevos tiempos.