El derbi valenciano acabó con empate de penalti

El Valencia-Levante es un derbi pero menos. Ambos conjuntos no han tenido muchas ocasiones para enfrentarse en Liga porque el equipo levantinista alternó muchos años con la Segunda e incluso Tercera. En la historia de los enfrentamientos entre ambos está como fecha histórica la final de la Copa, la última de la República, en 1937, que disputaron en Barcelona, en el Campo de Sarriá y ganaron los levantinistas ( 1-0) que entonces aún no vestían de azulgrana, vestimenta que adaptaron después de la Guerra Civil cuando se fusionaron con el Gimnástico, el otro equipo de Segunda que lucía el equipaje que es ahora el oficial. Aportaron los gimnásticos, además, el apelativo de “granotas” porque sus primeros pasos los dieron en un campo del río Turia donde se oía el croar de las ranas. Anoche, sin público, pero con sonidos grabados, Mestalla volvió a oír el estruendo del gol. Fue en el 89, cuando Rodrigo, a pase del constante Gayá, logró lo que parecía la victoria y en el 95, Melero de penalti, dejó la cuestión en tablas. El derbi acabó con sorpresa. No lo fue tanto que la pena máxima se la pitaran a Diakaby. Es especialista en estos errores.

En el Ciudad de Valencia donde volvió a crecer la revalidad nunca ha habido esos enfrentamientos duros que han caracterizado a los rivales de la misma ciudad. En Mestalla, sin público, el carácter de derbi tuvo menos énfasis. Los únicos aplausos que se oyeron fueron grabados y llegaron por el videomarcador.

El partido tuvo como prolegómeno el minuto de silencio por los fallecidos por el virus. El Levante lució brazaletes negros pero el anfitrión, el Valencia, no. Extraño comportamiento valencianista salvo que se entienda que teniendo en cuenta que el actual dueño es de Singapur, y en este país ha habido menos muertos que en Valencia.

El partido tuvo las características propias de ambos conjuntos. En el Valencia todo puede consumarse si Gayá envía balones con vitola de gol al área. La otra posibilidad es que Parejo marque de libre directo. La reaparición de Guedes el más caro traspaso de la historia del Valencia, es apenas perceptible. Con un juego tal ralo dos delanteros centro con ambición goleadora, Maxi y Rodrigo tuvieron pocas oportunidades para golear.

El entrenador valencianista tuvo que recurrir a un centro de defensa improvisado, Sin Garay y Paulista, lesionados, alineó a Diakaby y al joven Hugo Guillamón, jugador que no tiene asegurada la permanencia en el club. Es de la cantera y ello puede ser garantía de despido.

Aitor Fernández, el guardameta que más disparos ha detenido en lo que va de campeonato, rozó con los dedos el disparo de Carlos Soler que acabó estrellándose en el larguero. Fue la ocasión más clara del Valencia. La del último minuto de la primera parte, remate al palo de Diakaby tampoco varió la historia. Fue el único momento de auténtico ¡uy! El Levante con Campaña luciendo calidad extraordinaria y Bardhi junto con Morales creando peligro frente a Cillesen, portero que tal vez no siga, hicieron lo posible por avanzar en el marcador. El Levante en el último cuarto de hora del primer tiempo, tras la hidratación, se adueño del juego.

La segunda mitad fue juego de ida y vuelta. Los cambios que hicieron los entrenadores no cambiaron el panorama. El Valencia se la jugó hasta el final con las llegadas de Gayá por su banda. Gameiro no mejoró la actuación de Maxi Gómez, Rodrigo anduvo desaparecido hasta el minuto 89 cuando aprovechó el nuevo pase de Gayá y decantó el triunfo para el Valencia. Campaña y Bardhi, éste fue sustituido hacia el final, fueron las mejores bazas azulgrana. El Levante aguantó meritoriamente hasta el momento en que Vezo no se pudo adelantar a Rodrigo. Luego cuando ya parecía imposible remediar lo ocurrido llegó el penalti y la igualada. Ninguno mereció más.