Vallecas, ejemplo para el futuro

La Liga reapareció ayer en Vallecas. Sólo jugaron media sesión rayistas y albaceteños. La anomalía de esta confrontación reside en el hecho de que el partido tuvo que ser suspendido a la mitad porque un grupo de individuos, llamados “Bucaneros”, se lanzaron contra el jugador del equipo visitante, Zolulya, a quien ya habían reprobado durante su estancia en el club madrileño. Los insultos al jugador al que acusaron de nazi y epítetos similares determinaron la suspensión del juego. En días en que todo el mundo, incluido el deportivo, protesta y se manifiesta contra el asesinato de George Floyd por un policía estadounidense, conviene recordar que también se debe reprobar que en campos de fútbol abunden actitudes que, en general, suelen ir dirigidas a los futbolistas negros.

Pese a las renovadas propuestas de persecución de actos de discriminación racial en lugares en que debe primar la deportividad, que debe ser sinónimo de buen comportamiento, de educación, siguen produciéndose actitudes despreciables. Las sanciones y las advertencias sobre cierres de los campos por reacciones xenófobas no han acabado y no es aventurado afirmar que seguirá habiendo. Los campos de fútbol son, de antaño, espacios en los que tribus de deplorable especie encuentran lugar para sus manifestaciones.

La Liga ha vuelto y lo sucedido en Vallecas debería ser medida ejemplarizante. Hasta la fecha ha habido manifestaciones de los dirigentes de los clubes y de las autoridades federativas en contra de los alteradores del buen orden deportivo. Tal vez insuficientes. Vallecas debería ser recordatorio de lo que se puede hacer en momentos tensos. Convendría que entre los futbolistas hubiera total solidaridad. Pedir la suspensión de un partido no debería ser sólo propio de uno de los equipos. En estas situaciones están involucrados todos los contendientes. Erradicar los actos inciviles es labor que nos implica a todos cuantos tenemos alguna relación con el fútbol.

Posdata. Hoy volvemos con un partido grande: el derbi Sevilla-Betis. El problema no estará en las gradas vacías aunque sigue siendo de alta tensión. La policía tendrá tarea en los aledaños del Sánchez Pizjuán.