Dinero y santidad, la mitad de la mitad

Como en el viejo dicho en que se pretendía filosofar sobre dinero y santidad y se terminada asegurando que la mitad de la mitad, es algo que podría adjudicarse al Barcelona. En economía y austeridad, la mitad de la mitad. Sucede que en el club se presume de ser uno de los tres más importantes de Europa y ahora, para poder completar la plantilla que pretende, ha de vender antes que comprar y además ha de tapar el agujero de 560 millones que debe.

Media plantilla está en almoneda. Según los expertos, ni siquiera Messi está asegurado porque si llegara una gran oferta, al menos, se estudiaría y eso que traspasarlo sería crear una rebelión de la hinchada de proporciones tan extraordinarias que llevarían a la dimisión colectiva de la directiva.

Mientras en los medios informativos se insiste en fichajes como Lautaro y Pjanic desde el club se lanza al mercado nombres de los que hace un año habría parecido imposible. Los millones gastados en Coutinho se pretende, que al menos en parte, vuelvan a la caja del Camp Nou. Y puestos a posibilitar operaciones productivas se cita los nombres de Semedo, Dembelé que costó un riñón, Rakitic, Arthur y Vidal, que tienen mejor mercado. Todos están pendientes de decisiones de última hora.

La ventaja que poseen los futbolistas para mantenerse en el club está en su salario. Todos ellos tienen aspirantes a su contratación aunque sopesar su valor futbolístico con la inversión y el coste total pone difícil su salida. Dentro de la entidad los conflictos no cesan. Cuando se hacen gracias por el fichaje de Trincao, que suena a futura estrella, por 31 millones, en el vestuario ya hay diferencias con los planes económicos del señor Bartomeu. Los jugadores pierden el 70 por ciento de sus ingresos en la última semana de mayo y el 50 si se juega en las primeras semanas de junio como está anunciado.

Todos los clubes con recortes más o menos importantes han tratado de paliar las pérdidas por la pandemia y en los contratos ha estado donde tirar. Se avecinan tiempos tan oscuros e inciertos como el reinado de Witiza.

Posdata. El futuro presidente del Barça ha de depositar un aval de 120 millones de euros.