El CSD quiere fútbol justo y benéfico

Doña Irene Lozano está consiguiendo los pactos más inverosímiles del deporte español. Ni siquiera Juan Antonio Samaranch, que era de naturaleza pactista y consiguió acuerdos hasta con Boris Yeltsin,  fue capaz de lograr avenencias como las que logra la Secretaria de Estado para el Deporte, Lo más conflictivo del deporte nacional es, sin duda, el fútbol. Luis Rubiales y Javier Tebas, presidentes respectivos de  Federación y Liga, nunca han sido amigos ni se lo proponen, pero doña Irene los ha puesto firmes y les ha obligado a firmar la paz. Después del abrazo de Viana, que suena al de Vergara, la Secretaria de Estado ha dictado las normas por las que se deben manejar las gentes del fútbol. Ha dictado siete normas por las que se deben regir de ahora en adelante los miembros de estas entidades tan enfrentadas.

El papel es una especie de norma reglamentaria que vista de arriba abajo tiene mucho de admonición del mejor de los panegiristas de los sermones de “Las Siete Palabras” del Viernes Santo. Son en este caso siete capítulos a los que ha denominado “siete pilares éticos del código” y se especifican de la siguiente manera: En el 1,  “hay que generar confianza entre las instituciones del sector”; el 2, “actuar con integridad para lo cual se da por sentado el obligado cumplimiento de las normas”; el 3, “hay que practicar el diálogo sincero honesto (¿no sería mejor honrado?) constructivo en la interacción de los distintos actores”; el 4, “resolver de forma amistosa los conflictos y las discrepancias”; el 5, “se huirá de las descalificaciones y en general términos que dañen la reputación de las personas”; el 6, “practicar la transparencia y el ejercicio de la ética” y el 7, “cobrar conciencia de la ejemplaridad de directivos y gestores”.

Era inimaginable que desde el Consejo Superior de Deportes se dictaran una especie de tablas de la ley futbolística que entre otras cuestiones pretenden fortalecer la reputación internacional de nuestro deporte. Si tales pilares además de exponer doctrina crearan hábitos, nos toparíamos con que en medio de la pandemia del coronavirus el fútbol se había regenerado. Aunque ya se sabe que dictar estas normas puede no ser nada. Ya el Conde de Romanones aducía que no le importaba quien hiciera las leyes con tal de que a él le dejaran los reglamentos. Doña Irene Lozano ha tomado el camino de los reglamentos éticos. La cuestión está en comprobar si hay gentes dispuestas a respetarlos.  El CSD ya sentenció que “la adhesión al Código de Conducta implica la aceptación de los siete pilares básicos”

Posdata. La Secretaria de Estado y sus asesores olvidaron completar su código con el Articulo 6, de la Constitución de Cádiz: “El amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles y asimismo el ser justos y benéficos”.