Aduriz, el último gran rematador

Aritz Aduriz, el último gran delantero centro de la estirpe vasca, ha dicho adiós. La lesión de cadera, que le obligaba  a pasar por el quirófano, le ha inducido a despedirse con el pesar de no poder disputar la Copa del Rey para la que el Athletic está clasificado junto a la Real Sociedad. Su despedida ha sido realista y sin dudas: “Mi cuerpo ha dicho basta”. Con 39 años se había mantenido en la elite. Este guipuzcoano, nacido futbolísticamente a orillas de la Concha, en el Antiguoko, se hizo grande en los últimos años de su carrera. En el Athletic pasó por etapas de incomprensión. No cuajó desde el primer momento y ello le obligó a ser peregrino. Jugó en el Valladolid, Burgos, Mallorca y Valencia. En este último club se agrandó de tal manera que en San Mamés no volvieron a dudar y lo reincorporaron a la plantilla en la que ha dejado un hueco que será difícil de cubrir. Aduriz responde a un tipo de futbolista en matrimonio con el gol. Por donde pasó dejó su calidad de bombardero.

En los últimos años mereció la internacionalidad con el aplauso general pese a la edad. En las temporadas finales se convirtió, pese a los años, en el hombre clave para resolver los partidos más complicados. Los bilbaínos cuentan con Iñaki Williams como delantero con presencia ante la portería contraria, pero es futbolista muy distinto. Aduriz se ha distinguido por encontrarse en el sitio oportuno en el momento ideal. Ha respondido en la variedad de remates como un especialista en el que no podía faltar una jugada de distinta capacidad. Ha marcado tantos de cabeza y chilena y, sobre todo, se le recordará un tanto que marcó desde tan lejos que sorprendió a Europa porque ese tipo de tiros no se lleva. Es disparo que no se prodiga porque en el fútbol actual se pretende batir al portero contrario en el área pequeña.

Aduriz será recordado como Telmo Zarra, el no menos histórico Bata, el Chato Iraragorri y el fantástico Gorostiza “Bala Roja”, el único apelativo que consintió la dictadura franquista que en lugar del rojo tenía el colorado. Todos ellos establecieron marcas anotadoras a las que solo se acercó futbolista totalmente distinto como fue Dani Ruíz-Bazán gran oportunista. Aritz se retira con 172 dianas pese a que por su peregrinaje, disputó menos partidos que otros goleadores citados.

Aduriz era tormento para los guardametas porque estos sabían que en las jugadas a balón parado y en los saques de esquina iba a tener la cabeza empujando los balones a la red. Ha sido jugador leal. Los porteros lo recordarán como gran adversario mas no tendrán en su memoria actitudes antideportivas.

Posdata. En la liga inglesa han aparecido seis casos positivos de coronavirus.