Sin noticias alentadoras

No hay noticias que reconforten. El mundo del deporte está tan sumido en la crisis como el resto de la población civil y hay instantes en que no merece la pena repasar las noticias de la jornada porque en ningún momento son alentadoras. Ni siquiera los mensajes de algunos clubes, destinados a crear mejor ambiente con fichajes más o menos imaginarios, alientan a los aficionados que, en su mayoría, ya no creen en los dirigentes. Las refriegas entre los máximos dirigentes de las organizaciones balompédicas ya están cansando. Llega un momento en que nos importan un bledo que discutan y se tilden de embusteros o inconsecuentes.

Las fechas anunciadas con la mejor voluntad, respecto de la reanudación del campeonato de Liga, no tienen ningún peso. Lo que diga Tebas no va a misa porque el presidente del Gobierno ya nos ha anunciado, como estaba previsto, que habría nueva quincena de estado de alarma. Los acontecimientos nos llevarán a la cuestión final sin que nos demos prisas. La continuación de la Liga llegará, si llega, cuando toque, cuando los científicos nos digan que ya es posible saludarse y salir a la calle sin la excusa del perro, ni la necesidad de acudir al supermercado.

Estamos dejando a un lado el problema de la Liga de baloncesto. Nadie está poniendo sobre la mesa de discusión la real posibilidad de que sea imposible reanudarla. Aunque sanitariamente todo esté resuelto, aunque no hay problemas de contagios, es decir cuando volvamos  a un estado ideal, no habrá posibilidad de considerar que la Liga se puede reanudar.

Parece imposible porque las grandes figuras de los equipos, estadounidenses en su mayoría, han regresado a su país lo mismo que los jugadores de otros países. Será muy difícil convencer a los baloncestistas por mucho contrato que puedan esgrimir los clubes, para su vuelta a España. Si los mejores de la competición no regresan a sus clubes dejarán a estos en mantillas y en el supuesto caso de que hubiera acuerdo para volver a jugar, evidentemente, se haría sin las plantillas reales. Si los problemas del fútbol son de difícil solución no digamos nada de los del baloncesto. Aquí sí que habrá que hilar muy fino. Demasiados intereses contrapuestos para que se pueda llegar a un acuerdo.

Posdata. Va en aumento el número de clubes de fútbol que llegan a acuerdos con sus profesionales para reducir la nómina. En el Villarreal lo han hecho si dar tres cuartos al pregonero.