El fútbol anuncia ruina colectiva

El fútbol ha vivido al borde del abismo económico desde el día en que se estableció el profesionalismo y hubo luchas por conseguir a los mejores jugadores. El cambio llevó a la desaparición de clubes que incluso habían disputado la final de Copa, torneo que distinguía al campeón de España. En Madrid desaparecieron el Español y sobre todo la Gimnástica. A esta institución, “la veterana” le birló el Madrid a su portero Pablo Hernández Coronado, que luego fue jugador, técnico y dirigente del club. Más adelante llegó la publicidad que apoyó a las entidades futbolísticas como gran soporte debido a que con las cuotas de los socios y la venta de localidades ya no era suficiente. Con el crecimiento del espectáculo la pelea por fichar a los mejores se convirtió en obsesión y con ello llegaron los años de ruina económica.

El fútbol dejó de pagar a Hacienda y, posteriormente, a la Seguridad Social y proveedores. Con la televisión y sus contratos hubo alivio, pero fue insuficiente porque la carrera por ser los mejores no tuvo metas. Finalmente hubo que tomar en consideración lo que sucedía y por ello se acabaron las bromas de los impagos. Se aplicó la norma de que con el porcentaje de los derechos televisivos y las quinielas se empezó a pagar las deudas. A los clubes se les impuso la norma de no gastar más de lo que se ingresaba y con ello fueron desapareciendo algunas las deudas.

Las horas de mayor felicidad llegaron con los actuales contratos televisivos y pese a la aplicación del llamado “fair play financiero” hubo clubes que no resistieron la vulnerabilidad del mercado y tuvieron que ser intervenidos. Todo parecía en encarrilado y ha llegado el coronavirus que ha descubierto que ni siquiera los ricos son ricos. Ya está creciendo el número de ERTEs y hasta el Barcelona se ha visto con el agua al cuello y ha tenido que declarar su estado medio ruinoso.

El fútbol español, que vivía feliz, ha confirmado que no puede soportar la falta de los ingresos que tenía comprometidos. Le faltan 500 millones de euros de los derechos televisivos que dejará de percibir. Otra vez estamos  donde solíamos y lo inaudito está en que se barrunta la posibilidad de recurrir al Gobierno para que tape el agujero que se prevé. Los grandes clubes suelen jugar con su imagen de entidades que proporcionan votos. Sería inimaginable que acabaran pidiendo tal desfachatez para proporcionar apoyo político. Si hay clubes que se declaran en quiebra o incluso han de desaparecer, no será solución desconocida. En la lista de sociedades que pertenecieron a Primera y han desaparecido hay varios nombres. Por añadir otros no se hundiría el mundo. Toca apretarse el cinturón.

Posdata. Los jugadores del Villarreal siguen en casa plan de entrenamiento. Además de ejercicios físicos se alimentan de acuerdo con los menús del nutricionista del club, Héctor Usó. Se trata de no perder la forma y no engordar.