Messi y Bartomeu, a la greña

El Barça ya no es más que un club. Es uno más. También ha pedido aplicar el ERTE a los miembros de la nómina como si fuera una entidad de menor cuantía. Después de haber pregonado que aprobaba el envidiable mayor presupuesto de la historia y de presumir de ingresos multimillonarios, la realidad lo ha estampado contra el muro de las lamentaciones. El Barça de los contratos millonarios con entidades de todo orden, de ingresar lo que años atrás no estaba en los escritos, ha tenido que doblar la rodilla ante el mundo del fútbol. Nacional e internacional.

Josep María Bartomeu no está siendo el presidente más aclamado por la grey culé. Ya lleva tiempo siendo objeto de duras críticas por parte de la oposición y de dimisiones dentro de la junta directiva. Ahora, había anunciado la buena nueva de que todos los deportistas profesionales, menos los futbolistas, habían aceptado rebajarse los salarios para salvar el bache del coronavirus. Los grandes ases, las grandes estrellas, los Messi y compañía, que han plantado cara a Bartomeu en más de una ocasión, estaban quedando a la altura del betún. La directiva los había lanzado a la vergüenza de la insolidaridad. Donde quienes perciben salarios no comparables con los de los futbolistas habían pactado la reducción de sus emolumentos, Messi y compañía habían mantenido un sospechoso silencio. Pero al fin han hablado los capitanes con Messi a la cabeza.

Messi ha firmado un comunicado en el que además de aceptar la rebaja del setenta por ciento de los salarios se han comprometido a aportar otras cantidades con el fin de que todos los empleados de la entidad continúen percibiendo el ciento por ciento de sus sueldos. Messi y compañía le han dado en los morros al presidente del que vienen discrepando hace tiempo.

Los futbolistas del primer equipo tal vez remolonearon cuando se les pidió la rebaja de las cantidades que perciben. Es probable que no se lanzaran al acuerdo con la rapidez que merecía la situación actual, pero si la decisión ha sido tan espectacular como lo que proponía la entidad habrá que dar por bueno el retraso.

El club está mal administrado desde hace tiempo. Ha invertido cientos de millones de euros en fichajes que no han resultado positivos. En los últimos años ha habido poca seriedad en la confección de la primera plantilla. En los meses recientes el entrenador se quedado casi sin jugadores para componer la lista de convocados porque Bartomeu había vendido y cedido jugadores que Setién habría utilizado certeramente. Que el Barça haya recurrido a un ERTE significa que está mal administrado y si los futbolistas cobran demasiado los responsables de estirar más el brazo que la manga son los directivos. Bartomeu, a la cabeza.

Posdata. Ya hay demasiados ejemplos para dejar al margen el hecho de que el fútbol está sobredimensionado económicamente.