Capón, jugador con alma atlética

La ausencia de competiciones, el parón de todos los deportes, ha traído a las páginas de los diarios, como dramática compensación, el fallecimiento de destacados deportistas cuyas necrológicas quedan difuminadas por la noticias de los avances del coronavirus. Morirse nunca ha merecido la pena y en los tiempos actuales para gentes que han sido figuras, menos todavía. El obituario futbolístico ha dado entrada a un jugador del Atlético de Madrid y de la selección nacional, José Luis Capón, que formó parte de una etapa colchonera en que hubo conquista de varios títulos. En todos los importantes estuvo José Luís, defensa lateral que además de figura destacada fue lo que también se llama jugador de club y de ahí que al término de su carrera en el Calderón le dedicaran merecido homenaje. Ahora, desgraciadamente, no tendrá el aplauso de despedida, los brazaletes negros de sus compañeros y el minuto de silencio. Afortunadamente, en el club, que anda metido en un ERTE, ha habido la sensibilidad de poner sus banderas a media asta.

Capón formó con Ignacio Salcedo la pareja de jugadores que en tiempos en que no existía libertad de expresión y en los clubes parecía que los futbolistas tenían que ser individuos mudos, ambos se expresaron en su círculo profesional con toda claridad. Con ellos, Víctor Martínez, el secretario técnico que fichaba a jugadores sin un duro o por veinte mil al Pinto para contratar a Quique Ramos jugador posteriormente internacional. Víctor que hacía su trabajo con toda dignidad y sabiduría y, fundamentalmente, con toda honradez, apreciaba a futbolistas que además de ser grandes profesionales se escapaban de la mayoría amorfa.

Ignacio fue más que un amigo para Capón. Estudió y fue ingeniero industrial si mal no recuerdo. José Luis puso en él toda su confianza hasta en las cuestiones económicas. Salcedo era hombre serio aunque en broma los compañeros le cantaran “Gigi l´amoroso” conocedores del éxito que tenía con las muchachas. Una, de apellido destacado que no citaré, lo tenía en sus mejores pensamientos.

Capón fue jugador de los que jamás escondió un ápice de decisión. Nunca puso en duda su pasión por el club en el que defendía sus colchoneras camisetas. Llegó casi de incógnito al club que sabiamente le dio la oportunidad de una cesión al Burgos, como también la tuvo Juanito, posteriormente estrella en el Madrid. Capón aprovechó la oportunidad que le dieron aunque tuvo que jugarse la titularidad cuando el club había fichado a Panadero Díaz. José Luis se ha marchado sin que quienes lo apreciábamos le hayamos despedido. Se ha ido cuando muchos de cuantos habríamos asistido a su sepelio seguimos confinados en nuestros domicilios. Para quienes le vimos en el Vicente Calderón luchando por ligas, copas y la Intercontinental, trofeos que conquistó, supimos de su coraje futbolístico. Como ciudadano en busca de la libertad no le apreciábamos menos.

Posdata. Son varios los clubes que han encontrado el favor de sus profesionales para la rebaja de sueldos. El futuro anuncia más contención en  los presupuestos. El Barça empieza a ser menos que un club. Al menos económicamente.