Japón y el COI han claudicado

El Comité Olímpico Internacional no ha decidido aplazar los Juegos Olímpicos al próximo año. Ha sido el Gobierno japonés. El COI que yo conocí, en mis años de miembro de la Comisión de Prensa, no habría actuado como lo ha hecho el que preside el señor Bach. Juan Antonio Samaranch habría decidido con antelación. Su hijo, que ya ha hecho carrera en la institución, no midió bien sus palabras cuando afirmó que habría Juegos. Tampoco ha sido únicamente el gobierno de Tokio el que ha decidido el aplazamiento. También lo han sido las federaciones de Estados Unidos. Natación y atletismo habían anunciado su renuncia a la participación. En el no a Tokio también han tenido que ver Canadá y Australia. El COI se estaba quedando con su soledad a solas. Finalmente ha tenido que claudicar porque otra cosa no parece el que se empecinara en no aplazar. La penúltima decisión, la de darse dos meses de tiempo para decidir fue total incongruencia. A Tokio no se podía acudir por múltiples razones. Tal vez la primera, el hecho de que miles de deportistas no pudieran acudir con la debida preparación.

Aplazar un año las competiciones era lo más razonable, Desde el punto de vista deportivo no había discusión. Para los japoneses, que han invertido fortunas para mejorar lo que hicieron en su primera ocasión no fallida, daba la impresión de que los dineros estaban por encima de cualquier otra circunstancia. Evidentemente, se han venido abajo los contratos con las televisiones, las marcas deportivas, los proveedores de todo tipo, los patrocinadores de las naciones participantes, es decir, toda la parafernalia que rodea actualmente la celebración más importante del mundo.

El deporte vive fundamentalmente de los patrocinios, de lo que aportan las empresas multinacionales que apuestan por la popularidad que proporciona mundialmente el eco de las dos semanas de competiciones. En España, los apoyos económicos son menos entusiásticos que antaño. Ahora hay empresas que acuden a los mismos, pero no lo hacen con la alegrías de los años de Barcelona. Actualmente hay entidades que prefieren acudir a un patrocinio general porque hay especialidades que no gustan. Sobre todo, las que presentan actitudes violentas y aquellas cuya presencia en los medios no pasa de los quince días olímpicos. El aplazamiento obligará a cambiar algunas selecciones y dará entrada a nuevos aspirantes a la corona de olivo. Empieza otro año preolímpico.

Posdata. Los jugadores el Valencia siguen normas en casa para no perder fortaleza física. Además tienen consejos psicológicos para salir de la pandemia menos estresados.