El Papa de Roma se distancia del de Lausana 

El Papa Francisco, socio del San Lorenzo de Almagro, encomienda que los ciudadanos cumplan con las directrices de las autoridades políticas y sanitarias de cada país con el fin de controlar el coronavirus. Para el Papa, gran aficionado al fútbol, ya siendo obispo de Buenos Aires acudía a la grada a ver los partidos de su equipo, que era también el de la mayoría de españoles por la semilla azulgrana que dejaron entre otros, Ángel Zubieta e Isidro Lángara. Pero el Papa entiende que el fútbol y los deportes en general no son de obligado cumplimiento. Thomas Bach, el “papa de los cinco anillos”, es decir, el presidente del Comité Olímpico Internacional, se ha empecinado en mantener la idea de que los juegos Olímpicos de este verano en Tokio se celebrarán como si nada ocurriera en el mundo.

Es evidente que entre un papa y otro hay notable diferencia. Al de Roma le preocupa la salud del mundo incluidos los deportistas. Para el de Lausana lo importante es cumplir con los contratos y las inversiones de los japoneses, es decir, los dólares. Tokio, que es olímpica por segunda vez, la primera fue en 1964, como todas las sedes modernas ha hecho grandes inversiones para que los Juegos de  la XXII Olimpiada sean, con natural pretensión, los mejores de la historia.

En Tokio están viviendo el recorrido de la antorcha olímpica, que ya salió de Olimpia, pero la celebración de este paso tan emblemático lo han matizado quienes se niegan a hablar de la conveniencia de posponer las celebraciones deportivas al pedir a los ciudadanos japoneses que no se acerquen en masa al paso de la llama, que lo hagan provistos de mascarillas. Los dirigentes japoneses son pura contradicción porque si por una parte se han empecinado en mantener el programa de este verano, por otra, denuncian los peligros de la pandemia.

En España, el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, ha puesto sobre la mesa una de lo que pueden ser las lacras de estos Juegos si llegaran a disputarse en la fecha anunciada. Blanco advierte de la injusticia que sería poner a competir a deportistas que no tendrían tiempo para prepararse ante otros que sí lo estarán debidamente.

El “papa” de Lausana debería meditar seriamente sobre el aplazamiento. No pasaría nada relevante con llevar las competiciones a 2021. Solamente habría el dato histórico de que los siguientes en lugar de esperar cuatro años solamente lo harían en tres.

Posdata. Javier Tebas ha pretendido que todos los futbolistas de Primera y Segunda pasaran controles especiales por el coronavirus. Era medida que se podía entender como premio a privilegiados.