El Atlético, épico en la prorroga

El acoso no acabó en derribo. De nada le sirvió al Liverpool casi amedrentar al Atlético con su juego persistente en el ataque y los envíos de balones al área de Oblak. La eliminatoria fue épica para el equipo madrileño  porque la ganó en la prórroga después de haber pasado las de San Amaro. Toda gran victoria ha de basarse en un portero casi imbatible y un delantero letal. El conjunto rojiblanco ganó gracias a las portentosas ocasiones en que su guardameta evitó los goles ingleses. Oblak fue la pieza clave. También lo fue Marcos Llorente que entró teóricamente para defender el resultado y ocurrió que se convirtió en el talismán. Marcó los dos tantos que le abrieron las puertas a los cuartos de final.

Responsable en gran parte del éxito atlético lo tuvo el guardameta del Liverpool, Adrián, español que seguramente se ha ganado el repudio de su afición. Cometió un error garrafal con el despeje que propició el primer tanto de Llorente que era ya medio pasaporte. Seguramente, no se lo perdonarán.

Hubo que llegar a la prórroga para decidir la eliminatoria. Y todas las notas con mayúsculas que fui tomando eran dedicadas a Oblak. Sus compañeros sin que nadie brillara excesivamente mantuvieron tono peleón, de grandes competidores que aguantaron hasta el momento en que las fuerza ya se habían casi esfumado, pero fue el portero el que mantuvo el partido a favor de su equipo.

El Atlético firmó una eliminatoria ganada a pulso y con esfuerzo colectivo y solidario de todo el conjunto. Cuando Diego Costa salió del equipo y entró Lloente pareció que Cholo sólo quería salir de Anfield sin humillación y sucedió todo lo contrario. Cuando Joao Félix dejó el puesto a Morata dio la sensación de que lo único que buscaba eran piernas frescas. Y Morata no se conformó con ello logró el tercer tanto de su equipo.

Jurgen Klopp y Cholo Simeone son en cierto modo almas casi gemelas. A ambos les gusta el fútbol jugado por atletas. Prefieren la constancia, la persecución del balón, la presión al adversario y y el ir y venir sin desmayo. De ahí que Liverpool y Atlético protagonicen un juego en el que no hay respiros, sin pausas ni restricciones mentales. Nadie se esconde en la disputa de la pelota y ello obliga a no tener la menor duda.

Era inevitable que el Liverpool saliera con más ímpetu porque precisaba marcar goles. El Atlético actual no es propenso a ganar por más de un tanto, pero también es muy difícil marcarle dos y este era proyecto del equipo inglés para remontar la eliminatoria. El Atlético tenía claro que delante tenía jugadores a los que no podía conceder un solo metro de distancia. Salah, Mané y Firmino constituyen un trío difícil de sujetar y por ello era necesario que todo el conjunto madrileño se sacrificara. De ahí que hasta Diego Costa reculara para defender en los momentos de mayores apuros. Simeone buscó con Costa al hombre capaz de mantener el balón ante los defensores contrarios y esperar la presencia de un compañero con el que construir ocasión de gol. Para el toque artístico estaba Joao Félix que tenía muchos problemas para mostrar su clase.

Hubo minutos en que los ingleses se lanzaron en tromba hacia la portería de Oblak y éste tuvo que demostrar sus grandes cualidades. En tres ocasiones tuvo que resolver el problema de los remates ingleses. Mané y Firmino lo pusieron a prueba. En tres ocasiones hubo peligro de gol y en todas se mostró firme.

El Liverpool solamente tuvo cinco minutos en los que defenderse del mejor juego atlético. Fue tras los últimos minutos del primer tiempo cuando el Liverpool se sacó de encima la presión colchonera y en una de las muchas jugadas creadas por su banda derecha llegó el pase que Winaldum de cabeza logró el tanto que empataba la eliminatoria.

El Liverpool invirtió sus mayores energías buscando las penetraciones por su banda derecha en la que prácticamente se  instaló Salah con lo que apenas se le pudo ver en círculos de remate.  La defensa madrileña tuque que dedicarse en gran parte del partido a despejar los centros al área de los contrarios. Ante la buena disposición defensiva colchonera los ingleses optaron por los balones colgados al área. Son jugadas a las que se recurre cuando no se halla mejor fórmula, juego más creativo. Bastó al Atlético defender con firmeza su área y hallar en el contragolpe el marco contrario. El actual campeón de Europa fue derrotado contundentemente.