Deporte a puerta cerrada

Era lo razonable. El Valencia-Atalanta (de la ciudad de Bérgamo) y el Getafe-Inter de Milán se jugarán a puerta cerrada. La decisión emana del Ministerio de Sanidad y cuenta con el respaldo del Consejo Superior de Deportes y la Federación Española de Fútbol. También en baloncesto va a regir la misma decisión con lo que el Valencia Basket-Olimpia de Palermo y el Girona-Venecia también se disputarán a puerta cerrada. Si en Italia, lugar de donde ha llegado a Valencia el coronavirus, han tomado decisiones drásticas en la aplicación de medidas precautorias, no habría sido de recibo que con la llegada de clubes deportivos que suelen arrastrar grandes cantidades de seguidores no se adoptara la misma política que en la propia Italia.

En Valencia se conoció el caso de un periodista que regresó contaminado del viaje a Milán donde presenció el encuentro entre el citado conjunto bergamasco y el Valencia. Este periodista ha sido quien ha contaminado a personas con las que tuvo relación en su ciudad. El peligro de que llegaran a Mestalla varios miles de italianos era, previsiblemente, gran peligro.

Lo mismo sucedería en Getafe y es inevitable aplicar la norma restrictiva para evitar males mayores. Los seguidores de los clubes transalpinos suelen desplazarse en grandes masas y no habría sido posible controlar sus condiciones sanitarias. La decisión de cerrar los campos se ha tenido que tomar con la debida antelación para cortar de raíz los deseos de desplazamiento de quienes quieren ver a sus equipos jugando en España. Independientemente del resultado, que en el caso del Valencia es la más que probable eliminación, a estas alturas de la función el fútbol, ni el baloncesto, ni aquellos espectáculos que reúnan más de cinco mil personas deben estar en el programa de actos de estos días en que el peligro del virus no ha sido ni siquiera definido médicamente para su curación.

El club valenciano ya había aplicado normas en las que ha tratado de evitar contactos con personas que pudieran transmitir el coronavirus. Los jugadores no han concedido entrevistas colectivas por orden del club y se han restringido todos aquellos actos en que se corriera el mínimo peligro de contagio.
Las grandes organizaciones deportivas, que en fútbol son FIFA y UEFA, tendrán que apostar definitivamente por decisiones tan drásticas. Ya hay cancelaciones en motociclismo y el Real Madrid de baloncesto ya tuvo que acudir a Italia a jugar a puerta cerrada. Si Italia cierra sus recintos deportivos a sus aficionados con mayor motivo hay que hacer lo propio en España.

Posdata. Habría sido temerario permitir sin restricciones el Valencia-Atalanta en vísperas de las fallas.