Guardiola volvió donde solía

Dominó el juego el Madrid y el City creó las mejores oportunidades para el gol. En la segunda mitad arrancó más firme el equipo inglés, tuvo más el balón y volvió a poner en apuros a Courtois. En dos ocasiones tuvo Mahrez el gol en sus botas y marró. Otra vez Mahrez puso en aprietos al guardameta madridista y cuando el Bernabéu se ponía en lo peor una pérdida de pelota en el centro del campo de los centrocampistas ingleses propició la jugada en que con la participación de Vinicius, Isco puso el Bernabéu boca arriba.

Todo parecía encaminado. Los británicos no se dieron por vencidos y de nuevo atacaron la meta madridista. Gabriel Jesús no desaprovechó su oportunidad y logró el empate. Fue como un mazazo del que los madridistas no supieron recomponerse. Y así llegó uno de los peligrosos contragolpes y Carvajal derribó a Sterling. El penalti, claro, lo transformó De Bruyne en la segunda diana para los suyos.

El partido entró en términos de locura. El City intentando remachar y el Madrid luchando para conseguir al menos el empate. Y sucedió lo inesperado. Sergio Ramos, que lleva una temporada en la que alterna aciertos con errores, cortó una entrada al área y con su derribo se ganó la tarjeta roja. El Madrid, con gran espíritu, intentó enmendar el resultado. La entrada de Bale, Jovic y Lucas Vázquez no fue efectiva. Y ahí murió lo que se convirtió en una derrota que obliga a ganar en Mánchester tarea que es el más difícil todavía. Pero ni así hay que perder la ilusión y la esperanza. Como dijo Boskov “fútbol es fútbol”.

Pep Guardiola y Zinedine Zidane no son amigos, ni residentes en Madrid y, sin embargo, en las vísperas del Real-City hicieron en sus declaraciones un simulacro de juegos florales. Se han oído tantas lisonjas que ha parecido impropio de representar a dos clubes cuya gloria ha sido siempre la del enfrentamiento. A Guardiola aunque venga al mando del equipo de Manchester en el Bernabéu sigue siendo espectro barcelonista. Los colores a defender en el Bernabéu eran los azules del City, pero debajo de la vestimenta oficial llevaba los blaugrana. Nadie renuncia a su estirpe. Y menos cuando al que se enfrenta es el enemigo de siempre.

Independientemente del comportamiento de ambos entrenadores, como caballeros, para el Madrid no había otro propósito que seguir en la competición porque su espíritu y su historia están ligados a un torneo que le parece propio. El City aspira a ocupar la plaza de mandamás en Europa porque en el historial británico nunca hs sido primer espada. Ahora está totalmente descartado en los pronósticos de la Premier si atendemos a los puntos de ventaja que le lleva el Liverpool. Guardiola, que triunfó en el Barça y tuvo grandes campañas en el Bayern, precisa alcanzar en el ámbito del fútbol británico el reconocimiento que el adjudica Zidane. Necesita seguir en el torneo y si es dejando a una lado al Madrid, miel sobre hojuelas.

Zidane vive en la incógnita de un equipo del que no se pueden hacer pronósticos rotundos porque se ha sumido en una irregularidad impropia de su pasado. Europa suele ser la receta con la que cura sus males. Frente al City era la gran oportunidad. El Madrid a priori no se sabe a qué va a jugar porque Zidane no se ha decantado por una fórmula concreta y a una alienación que pueda ser considerada la auténticamente titular. Ayer prescindió de Kroos y echó mano de Isco que tiene más manejo de balón. Y para compensar la nutrida fila de centrocampistas recurrió a Vinicius en busca de la penetración por la banda.

Guardiola ha hecho de su carrera un libreto de juego de extrema posesión. Esta vez se topó con un adversario que le disputó la pelota y le hizo jugar a la contra para crear problemas a Courtois quien salvó un gol que no supo rematar Gabriel Jesús. El mando sirvió para que el Madrid contara con una clara ocasión de gol que malbarató Vinicius a un metro de la meta. Las angustias en la portería madridista fueron más. Hasta el extremo de que Sergio Ramos en un mal despeje estuvo a punto de meter la pelota en su meta. Le salvó del atropello futbolístico su compañero Valverde.