Messi no destronó a Maradona

El partido Nápoles-Barcelona no era a priori el enfrentamiento entre dos aspirantes a ganar la Copa de Europa. Se trataba de testar si Messi es mejor que Maradona. En la ciudad partenopea no existe otro santo que Diego Armando. Allí hizo felices durante varios años con dos Ligas, entre otros triunfos, a los sureños que siempre habían padecido los triunfos de los históricos como Inter, Milán y Juventus. Maradona hizo grande al Nápoli y ello permanece en la memoria de los habitantes de la ciudad. Todavía en aquellas calles llenas de ropa tendida al sol hay grandes fotografías del argentino. Y en algunos rincones una especie de altar con la imagen de Diego. Messi no destronó a Maradona.

Los napolitanos querían comprobar si Messi es tan excelso como aquél jugador que en el mismo estadio durante el Mundial-90 eliminó a Italia. La derrota de aquella selección italiana que no pudo ganar en lo penaltis a Goicoechea, no fue una afrenta porque el autor de la misma fue Maradona.

En San Paolo el héroe barcelonista no pudo emular a su compatriota y mucho menos, superarlo. Gatussso, que fue jugador peleón, no quiso dar una oportunidad a Messi y le colocó a un par de jugadores al relevo para que no pudiera llegar al disparo a gol.

El juego fue tan aburrido como suele ser el del pase atrás. Alguien ha dicho que se nota la mano de Setién. En mi opinión lo que se ve en partidos como este es la facilidad que tiene el Barça para jugar hacia su partería, Con el adversario metido en su campo queda un gran espacio para echar la pelota hacia Ter Stegen.

Durante todo el primer tiempo dio la impresión de que se daba el hecho de que dos no riñen si ambos no quieren. El Nápoles en su campo y el Barçá mareando la perdiz no había modo de encontrar una ocasión para batir a Ospina. Si le llegó a los treinta minutos a los locales. Un error de Firpo en medio campo posibilitó el contragolpe que acabó con remate cruzado Mertens.

La segunda parte tuvo más rapidez y más juego de ida y vuelta. El Barça necesitaba el gol y lo encontró con una jugada entre Busquets, Semedo y remate final de Griezmann. El equipo barcelonés salvó los muebles con esta igualada. El mayor mérito tal vez estuvo en Ter Stegen que evitó el segundo gol que se cantó en todo el estadio.

Setién cambió a Rakitic por Arthur para hubiera mejor conducción del balón y en los últimos instante echó mano de Ansu Fati y de Lenglet. Éste para suplir al lesionado Piqué. En la vuelta Busquets no podrá jugar por recibir la segunda tarjeta y tampoco podrá hacerlo Arturo Vidal que recibió la roja por una actuación impropia de un profesional. El empate es favorable, pero las consecuencias, funestas.