La defensa del Madrid, con bula

Zinedine Zidane cuenta con la bendición de Florentino Pérez y de los medios informativos de Madrid. Es hombre calmado cuyo discurso no proporciona titulares. Dice una cosa tras otra, pero no suele crear inquietudes o anuncios sobre el futuro del club. Zidane lleva el equipo con notables irregularidades en sus respuestas futbolísticas y pese a los cambios de idea en los planteamientos no recibe apenas criticas. El entrenador madridista ha cambiado varias veces sobre la mejor fórmula a utilizar. Ha cambiado entre la utilización de cinco centrocampistas o simplemente los cuatro del 4-4-3. Ciertamente ha habido victorias de las dos maneras, pero hay una cuestión que acaba siendo desfavorable. La falta de pegada, la ausencia del goleador del que se sirvió el equipo durante años, con Cristiano marcando la pauta con sus cuarenta goles o más, acaba por parecer que la mayor posesión del balón cumple mejor sus deseos.

Zidane ha tenido en esta campaña tal número de dudas que de estar al frente de otro conjunto ya habría tenido que dar muchas explicaciones. Sus cambios están haciendo imposible que sepamos con certeza si Vinicius es pieza con futuro. Las novedades en la plantilla le inducen a cambiar las alineaciones y hay ocasiones en que tales decisiones tienen como fin justificar algunos fichajes. Ha ocurrido que Rodrygo ha llegado y besado el santo y a continuación ha sido relegado al Castilla. Marcelo no ha merecido plácemes y su natural sustituto, Mendy tampoco, pese a sus buenas actuaciones. Con Isco nos pasaremos el tiempo jugando a cara o cruz. Va de Herodes a Pilatos.

El mayor problema está siendo la defensa. Hay bula para todo lo que hace Sergio Ramos, que últimamente está pensando más en marcar goles que en evitarlos. El Madrid en los dos últimos partidos ha perdido cinco puntos con lo que de líder ha pasado a ser segundo tras el Barça, que este año no es ni mucho menos el fuerte conjunto de otras temporadas. El equipo barcelonés lo está poniendo fácil porque hasta socialmente es un desacato. Pero también parece que no quiere ser campeón.

Posdata. Tenemos semana europea con la visita del City de Guardiola. Y el Barça en Italia huyendo del coronavirus.