Derrota con ocasiones perdidas

Probablemente, el Valencia regresa de Italia eliminado, pero los momentos en que rozó el ridículo con un marcador tan contundente como el 4-0, los difuminó con ocasiones de gol clarísimas que habrían mejorado el tanteador y, tal vez la eliminatoria. A Maxi Gómez le pusieron dos balones como las carambolas a Fernando VII y desaprovechó ambas. Cheryishev que salió en lugar del gris Guedes marcó el tanto que sirvió de consuelo. El juego del Atalanta fuer superior, sin embargo, los minutos en que el Valencia se enrabietó merecieron otro marcador. Las ocasiones perdidas decidieron el encuentro y la permanencia en el torneo. Entró en estado de competición demasiado tarde.

El Valencia, con dos centrales suplentes y uno de ellos prácticamente dedicado a los entrenamientos, Mangala, se enfrentó al Atalanta, equipo que se distingue por su facilidad goleadora. Era previsible que los italianos dirigidos por el argentino Papu Gómez, el alma y el director del juego de ataque, se impusiera al Valencia. Al descanso ya se llegó con un 2-0 en contra que anunciaba un resultado menos esperanzador todavía.

Salió en tromba el Atalanta y el equipo valenciano no tuvo más recurso que intentar una defensa organizada. El conjunto de Bergamo se despliega por todo el campo corre a gran velocidad y trata de encontrar huecos por ambas bandas. De ahí que el primer gol lo consiguiera Hateboer lateral derecho.

El conjunto valencianista se pudo recomponer a partir del cuarto de hora cuando ya tenía el marcador adverso y los contragolpes, llevados preferentemente por la banda derecha en la que Ferrán Torres tenía el mayor protagonismo comenzaron a tener más ambición. Jaume había salvado un gol en parada extraordinaria y Ferrán no quiso perder protagonismo, el que tiene esta temporada en Mestalla y fuera de casa, y en una de sus jugadas en las que llega cerca del marco contrario tiró a gol y la pelota se estrelló en el palo. Fue la primera gran oportunidad perdida.

El Valencia encontró en Kondogbia el gran refuerzo para el centro del campo y sobre todo como salvaguarda de los centrales. Fue la recuperación de un futbolista que había tenido una etapa muy gris y que le había costado la suplencia. Los avances valencianistas precisaban un esfuerzo pro la banda izquierda en la que se encontraba Guedes a quien dieron un par de palos sensibles y hubo un momento en que se llegó a temer que tuviera que retirarse. Guedes, el jugador más caro de la historia del Valencia, se entonó un par de veces, pero no acabó de ser el futbolista deslumbrante del que se esperan hechos sobresalientes.