Madrid y Barça perdonados

Barcelona, Real Madrid, Valencia y Villarreal, los cuatro eliminados de la Copa, estaban en semana de penitencia. Necesitaban el perdón por los tremendos pecados cometidos contra Real Sociedad, Granada, Numancia y Athletic de Bilbao. El Madrid alcanzó el perdón en Pamplona con victoria sin discusiones. El Valencia salió del Getafe con mayor castigo penitencial y el Villarreal alcanzó en Valladolid la reducción de pena. Faltaba el Barça. Necesitaba obtener el perdón en el campo del Betis y lo logró con gran sacrificio y sin alcanzar la brillantez que se le debe suponer. El Barça de Setién no ha mejorado un ápice al de Valverde. Más bien, lo contrario.

Zidane no pretendió poner en más riesgo al equipo y de nuevo optó por potenciar el medio campo con Isco, Modric, Casemiro y Valverde a fin de que  Osasuna, que en su campo se fortalece espiritualmente, no pudiera continuar su racha de buenos resultados. Tardó poco el equipo pamplonica en marcar, pero fue un sueño. El Madrid no toleró más bromas y acabó mandando y ganando con amplitud.

Resultó cuestionable que fuera el Valencia el equipo que visitó Getafe. Fue conjunto desconocido. Sin alma y, como dijo su defensa central, “todo fue una mierda”. No hubo definición más concreta. El Villarreal que llegó a Valladolid doliéndose todavía de la derrota en Miranda se conformó con el empate lo que le permitió volver a La Cerámica de amarillo pero sin síntomas de ictericia.

La función acababa con el Barça en Heliópolis y fue a remolque. La alineación de Setién era más que discutible. Pese a las bajas por sanción y cuestiones físicas como las de Piqué y Jordi Alba cabía mejor proporción. Echó mano de Junior y colocó a Vidal de falso delantero centro o falso centrocampista que venía a ser parecido. En la segunda parte recuperó a Jordi y Arthur en detrimento de Junior y Vidal. En los últimos instantes, para mantener el resultado, contó con Rakitic por Griezmann.

La idea fundamental de Setién volvió a manifestarse en plenitud. Pases, más pases, pasecitos, toques sin profundidad y el colmo de las maravillas futbolísticas: desde el centro del campo los defensas retrasan el balón a Ter Stegen.

El Betis, con Fekir en plan genial, llevó el mando en el marcador y ni siquiera Messi pudo lograr que su tanteo fuera más favorable. Dos veces cobró ventaja el Betis y dos llegó el empate.

Ya en el minuto 72 arribó la diana que dio la victoria a los barcelonistas en remate de Lenglet. Éste fue protagonista por el gol y por su expulsión instantes después de que lo fuera el bético Fekir. El juego se complicó y el árbitro tuvo que echar mano de las amonestaciones como si hubiéramos presenciado un encuentro a cara de perro. Al menos ello pareció en la  parte final.