Crisis profunda: contraataca Messi

Los dichos y los refranes, en ocasiones, son como agua de mayo. En sentido parecido conviene decir al referirnos al Barça, que donde no hay harina todo es mohína. Peor aún: hay crisis institucional y de ella acabarán cayendo algunos de los protagonistas de la historia. No será Messi, evidentemente y es Abidal, secretario técnico, quien tiene todos los boletos para salir de la institución. Por delante besaron la lona Robert Fernández y Andoni Zubizarreta. La secretaria es cargo tan inestable como el de entrenador. En el Barça hay vientos de fronda y alguien tendrá que plegar velas y ese será sin duda el presidente, Josep María Bartomeu, que ha de tener mano izquierda para solventar el actual pleito. Tiene próximas las elecciones a las que su equipo no quiere llegar con demasiado armamento en contra. La oposición ha sumado en un par de meses más munición de la esperada. Ha fracasado el fichaje de Rodrigo, han salido del club un par de jugadores de la cantera, la plantilla se ha quedado corta y el entrenador tendrá que apañarse con lo que le han dejado.

Abidal cometió grave error al asegurar que Valverde no tenía la confianza de la mayoría de jugadores y la afirmación de que había futbolistas que no trabajaban adecuadamente ha sido la espoleta que ha hecho estallar Messi y cuando éste dispara hay que recurrir al cuerpo a tierra. Sobre todo, porque lo más peligroso es como decía Pio Cabanillas, que ataquen los nuestros.

Messi ha dado la cara por la plantilla y ha retado al secretario técnico a que diga nombres, que denuncie a quienes según él no trabajaban como debían. Bartomeu ha tenido que intentar poner paz, pero ello es inútil. En el Barça se considera que tocar a Messi es atacar sagrado, como decía Ramón Mendoza cuando había que defender a Butragueño.

El Barça no puede cometer el error de poner de malhumor al más poderoso de la casa. En el Camp Nou mandan los futbolistas más que los directivos y esa es versad la diga Agamenón o su porquero.

Posdata. Los dirigentes barcelonistas deben apretarse bien los machos aunque pese a ello, como mínimo, no se salvarán de un puntazo corrido, que decía don Máximo García Padrós, padre.