El campeón, destronado

El campeón de Copa, eliminado en Los Cármenes. En el minuto 94, y de penalti, ganó el Granada. El equipo nazarí batió al Valencia con dos goles de Soldado, exvalencianista. Fue partido en el que la emoción se transmitió desde el césped al graderío hasta el último instante. El VAR anuló un gol al Valencia y concedió un penalti al Granada. Los espías del fútbol actual, cuando actúan con acierto, son fundamentales en el final de los encuentros. El actual campeón jugó muchos minutos con mejor fútbol que el equipo local, pero este no se rindió en ningún momento y no solo equilibró la contienda en el último cuarto de hora, sino que creó más peligro. El resultado mereció la prórroga, pero un penalti sin vocación de serlo dictó sentencia.

Las eliminatorias de Copa a partido único tienen la ventaja de que no caben las especulaciones. Los equipos han de poner todo su esfuerzo desde el primer minuto. Todo el juego está condicionado por la condición de que no caben medidas conservadoras. No hay tácticas que garanticen el triunfo si en ello no se pone ardor en todas las parcelas del césped. Nadie se puede esconder. En estos partidos solo pueden quedar a la intemperie quienes no sean capaces de proporcionar juego solidario. Por ello es difícil pronosticar qué equipo va a seguir adelante. Hay pocos favoritismos. Los pequeños se rebelan y acaban jugando como grandes y por ello nadie puede acudir al campo creyéndose ganador por el escudo que luce en la camiseta. La Copa, aun en eliminatorias a doble partido, crea grandes sorpresas y de ahí que queden en la cuneta algunos de los considerados con grandes ventajas sobre el contrario.

El Granada, que en teoría es inferior al Valencia, salió a toda velocidad, a disputar el balón sin ningún tipo de medidas protectoras y por ello tardó tres minutos en logar el primer gol de la noche. La velocidad del contragolpe proporcionó a Soldado la ocasión de disparar con potencia y hacia un ángulo. Jaume Doménech llegó a tocar el balón, pero llegó con tanta fuerza que no pudo desviar. Soldado uno de los máximos goleadores de la historia del Valencia puso por delante al que hoy es su equipo.

No hubo tregua. Valencia y Granada siguieron hasta el agotamiento, sin pausa alguna buscando uno el empate y el otro aumentar la ventaja. Empató Rodrigo, pero el VAR anuló el tanto por medio pie. Insistió el equipo valenciano y creo oportunidades que Maxi y el propio Rodrigo no lograron transformar en gol. Lo consiguió Rodrigo en el minuto 40. El equipo valencianista creó varias ocasiones para batir al guardameta granadinista y no lo consiguió por la firmeza defensiva y la buena colocación del portero local. El Valencia debió sentirse feliz cuando dos de los remates del adversario se estrellaron en los postes. En uno de ellos Jaume logró tocar la pelota con los dedos y ello fue suficiente para que hubiera madera y no diana.

Fue meritorio que ambos equipos que desarrollaron un juego con total fuerza no decayeron en la segunda mitad cuando era la previsible.