Messi prohíja a Ansu Fati

La eclosión de los jugadores jóvenes que pertenecen a los clubes españoles de Primera se está retrasando aunque en algunos casos los futuros se van confirmando. Suele suceder que las apariciones en equipos como Madrid y Barcelona se escenifican con protagonismos estelares en los programas de televisión y su relato en los radiofónicos. Los diarios deportivos tardan un santiamén en publicar en sus primeras páginas las apariciones de estos futbolistas a los que se les vaticinan tardes de gloria. Suele suceder que la impaciencia retrasa las confirmaciones.

El Madrid tuvo en Vinicius la imagen del nuevo ídolo. Tenía todas las características de jugador a quien cielos y tierra le iban a sonreír. Hubo tanta premura por acelerar su consagración que se paró el reloj. Hasta tal punto de que el propio entrenador del club acabó por restarle trascendencia y alinearle a pequeñas dosis. Vinicius ha vuelto con más firmeza y solo le falta disparar a gol para que su calificación sea sobresaliente.

El Barça se la jugó con Ansu Fati lo que pareció medida más fantasiosa que efectiva. El muchacho apareció con dieciséis años y deslumbró aunque no terminaba por satisfacer las expectativas que los dirigentes y medios informativos catalanes le pronosticaban.

Ha tenido que pasar una temporada con pruebas metódicas para que fuera tomando confianza. El domingo alcanzó categoría de jugador para la orla cuando marcó dos goles y compadreó con Messi que es lo más rentable que puede hacer un muchacho que desea triunfar. En el Barça no valen solo las calidades propias. Hace falta el espaldarazo del genio de la casa. Messi lo ha adoptado y probablemente seguirá creciendo. La ausencia de Luis Suárez ha proporcionado oportunidad extraordinaria para que el muchacho vaya convirtiéndose en el futbolista que se desea.

La actuación de Ansu Fati difiere un tanto de la de Vinicius porque éste es artista que aún carece de visión de portería. Le falta marcar goles y cuando lo haga cerrará el capítulo de las dudas.

En el Barça sigue existiendo la incógnita de Dembelé de quien se esperaba año trascendental y, sobre todo, en momentos en que tenía cabida en la delantera por ausencia del uruguayo Suárez. Se ha vuelto a lesionar y ello empieza a ser más que preocupante.

Tampoco cuaja Joao Félix, el jugador más caro de la historia del Atlético. Es la gran esperanza colchonera que no acaba de confirmarse. Tampoco el Valencia está teniendo suerte con Kangin Lee. No tiene suerte con las lesiones y en Mestalla siguen aguadando su definitiva explosión. Con estos hay que seguir teniendo paciencia. Con Ansu Fati habría que tener calma. Lo del pasado domingo no deber ser tenido como definitivo.

Posdata. El caso Bale continua siendo la gran incógnita del Madrid. Nunca se sabe si está para jugar o si lo desea.