Con extremos se ganan partidos difíciles

Al Real Madrid o lo que es lo mismo, a Zidane, le ayudó ante el Barça colocar a cinco hombres en el centro campo para dominar más el balón. Al Real Madrid o lo que es lo mismo, a Zidane, le resolvió el partido con el Atlético descargar a dos hombres del centro del campo, Kroos e Isco y alienar a dos de banda, Vinicius y Lucas Vázquez, lo que viene a decir lo que han repetido infinidad de ocasiones los entrenadores más sagaces: las mismas alineaciones no valen para toda clase de partidos.

El fútbol actual se obsesiona demasiado con dominar el balón, y ello no conduce a nada si como le ha sucedido al Barça en los últimos tiempos no hay juego incisivo y todo se reduce a que se cuenten los cientos de pases que no concuerdan con la escasez de goles.

Zidane tiene en la plantilla el recurso de los cinco centrocampistas o creadores de futbol para no tener problemas del dominio del juego. Tiene las carencias, en determinados momentos, de no contar con el fútbol de ataque que llegue al área contraria con prontitud y eficacia.

El Atlético llevaba seis años sin conocer la derrota en el Bernabéu y durante el primer tiempo los madridistas se barruntaron que se iba a continuar con racha tan poco afortunada. Los colchoneros, pese a la barrera de cinco futbolistas en el centro del campo madridista, hicieron lo más meritorio en ataque y incluso estrellaron un balonazo en un poste.

Zidane, en el descanso, recurrió al sistema más viejo de la historia del fútbol mundial. Dos hombres penetrando por la banda con el auxilio de dos laterales prestos a sumarse al ataque como Carvajal y Mendy acabaron por tomar ventajas en la conducción del balón y finalmente en la conquista del gol que le dio la victoria. Llegó con jugada habilidosa de Vinicius que vio cómo se podía acabar con el empate. Y Benzema y resolvió el partido. El juego de extremos siempre es válido.

Posdata. Debutó Alcácer en el Villarreal. Marcó un gol y le hicieron un penalti. De seguir así acabará siendo muy barato.