El Barça, sin “calés” por Rodrigo

El Fútbol Club Barcelona es “mes que un club”, pero menos que un potentado. Ha estado intentando el fichaje de Rodrigo, jugador que gusta a su entrenador y no lo ha conseguido. El problema no ha sido otro que la caja llena de telarañas. Como diría un valenciano: “ni un gallet”. Es decir, ni un ochavo. El señor Bartomeu ha pretendido contratar al delantero centro que supla la ausencia de Luis Suárez acudiendo al mercado con el bolsillo vacío. Pretendía contratar a Rodrigo sin pagar lo que el propietario valencianista, Peter Lim, pretende. Era cosa de sesenta millones de euros. Los quería pagar más que a plazos. Ni siquiera aceptaba pagar el total al final de temporada, es decir después de haber cubierto las apreturas del “fair play” financiero. Casi ha querido humillar a la entidad valencianista. Y se la han dado con queso.

Los grandes contratos del mercado invernal no son fáciles. Hay que acudir a jugadores que no gozan del favor de sus actuales entrenadores, como es el caso del defensa italiano Florenzi que finalmente va a Mestalla cedido. En el Villarreal también luchan por suplir al Ekambi y Paco Alcácer está en la lista de las mayores pretensiones. El delantero valenciano del Dortmund esperaba al club de Mestalla que si hubiera vendido a Rodrigo habría podido emprender la operación de la repatriación del jugador que nació en su cantera. Es más, en mi opinión habría salido ganando porque Alcacer es mejor goleador que Rodrigo aunque éste también tiene otras condiciones. Alcácer no quiere ir al Villarreal porque sus pretensiones son mayores, pero se ha de plantear su futuro. Desea jugar la Eurocopa con la selección española y para ello tiene que estar en activo y no en un banquillo alemán.

Tampoco le ha resultado fácil al Atlético de Madrid cerrar la incorporación de Cavani, otro que desea cambiar de aires, pero también es muy caro. Los apuros de enero se deben, en muchos casos por haber hecho mal los deberes a su debido tiempo, es decir, durante el verano. Solamente son justificables aquellos fichajes forzados por las bajas de algunos titulares entre los grandes y también algo comprensibles cuando los menos fuertes pretenden potenciar su equipo para huir del presumible descenso.

El movimiento de los mercados es menos satisfactorio de lo deseable para los clubes que pretendían reforzar sus plantillas. Está siendo angustioso y las improvisaciones y contratos in extremis aun darán que hablar hasta el cierre de la ventanilla de operaciones.

Posdata. En el Valencia, Peter Lim y su alter ego Anil Murthy lo tienen claro: el entrenador que no siga sus indicaciones tiene la puerta abierta. O sea, que Celades tiene que consentir no le vaya a pasar como a Marcelino.