Balonmano y waterpolo, fin de semana de oro

Las selecciones españolas de balonmano y waterpolo, esta  femenina, han ganado sus títulos europeos. El equipo masculino de este último deporte acabó con empate a nueve goles y perdió con Hungría en los penaltis. Pese a esta derrota tan in extremis los deportes de segundo orden han vuelto a dar lo mejor de sus especialidades. Al tiempo, en Australia, continuaba Rafa Nadal su camino hacia nueva final y Garbiñe Muguruza, desaparecida en combate en la campaña anterior, de la mano de  Conchita Martínez ha comenzado a recuperar lo mejor de su tenis.

El balonmano y el waterpolo son disciplinas en las que las medallas ya forman parte de las mejores vitrinas nacionales. Estos deportes, desgraciadamente, solamente son seguidos en acontecimientos como estos. Salen a la luz cuando consiguen subir al podio. Es entonces cuando cantamos sus méritos y ponderamos el valor que tiene pertenecer a especialidades de tan poco relieve informativo.

El balonmano ha hecho un gran esfuerzo para competir entre los mejores después de los desengaños de antaño en que no pasaba de los resultados meritorios, pero con derrota. Ganar a Croacia en la final es victoria que debe ser resaltada porque el adversario es, tradicionalmente, uno de los mayores adversarios. Hace años cuando llegaron a España lo primeros croatas enrolados en equipos como el desaparecido Atlético de Madrid, dejaron estela de grandes jugadores y aportaron técnicas que hubo que aceptar porque en ellas estaba el futuro.

Que haya muchachas y muchachos dispuesto a dedicar tantas horas de esforzado entrenamiento en la piscina para practicar un deporte que casi pasa inadvertido es actitud que merece mucho más que los aplausos circunstanciales de momentos como el actual. Cayeron los chicos ante Hungría después de mantener un duelo tan intenso e incierto hasta el último instante. Los penaltis tienen antecedentes funestos para nuestros waterpolistas y de nuevo, en momento de tanta presión psicológica, no han podido conquistar el título de campeones europeos. Su plata, sin embargo, ganada frente a Hungría, potencia mundial, tiene carácter de hazaña aunque todo esfuerzo haya quedado sin oro.

De vez en cuando dejar a un lado al fútbol es ejercicio justo y benéfico. Y nuestro deber y salvación

Posdata. El madridismo la gozó el sábado con el Valencia. Ganó al Barcelona.