Recuperar a Guardiola, exageración

En el fútbol, para alimentar el espectáculo, se precisa fomentar ilusiones. Otra cosa no se desprende de los comentarios que se han hecho en medios de comunicación, del debú de Quique Setién. Al parecer ha vuelto al Camp Nou el espíritu de Guardiola, la imagen del mejor Barça de la historia. Se ha ponderado la cantidad de minutos que el equipo fue dueño del balón y las decenas de pases que hubo entre los jugadores. Al cabo de los años tengo la impresión de que he perdido la capacidad para descubrir los misterios del juego.

No pasé por alto el alto porcentaje de minutos en que el equipo barcelonés manejó la pelota. Sin embargo, no me convenció el sistema que permitió abundar hasta la flatulencia la cantidad de pases horizontales y las veces que los defensores, incapaces de superar la presión del Granada, acabaron por retrasar la jugada hasta Ter Stegen. La última etapa de Ernesto Valverde no eras para tirar cohetes, pero de ahí a que en horas veinticuatro con Setién, que ha dirigido cuatro entrenamientos, se haya pasado de lo insulso a lo bien condimentado.

Setién no ha tenido tiempo para implantar un cambio importante en el Barça. El juego de pases sin encontrar profundidad era lo habitual y el cambio ha consistido en aumentar el número de los mismos. Es demasiado pronto para proclamar que Setién ha aportado la variación que para mayores elogios consiste en volver donde el equipo solía. Es pronto para tocarle las palmas porque su más trascendental aportación consistió en echar mano de la cantera y, sobre todo, alinear a Riqui Puig en quien tantas complacencias tienen puestas los seguidores del club.

Del nuevo entrenador se conoce su afición a crear equipos con juego de calidad. Para reconvertir al Barça en la plausible imagen de antaño habrá que aguardar.

Posdata. El Atlético sigue despegándose de Madrid y Barcelona. Da la impresión de que los fichajes no han sido lo efectivos que se esperaba. Y Joao Félix necesitará más tiempo para justificar el esfuerzo económico de su contrato.