Sin pronósticos sobre el campeón

Estamos perdiendo las buenas costumbres. Acaba la primera vuelta de la Liga y no hay pronosticadores que se lancen al ruedo a apuntar sus mejores predicciones. En el siglo pasado hubo un periodista de origen filipino, Acisclo Karaj, que a estas alturas de la competición ya decía quien iba a ganar la Liga y que equipos iban a descender. Don Acisclo tuvo gran prestigio en los pronósticos, no en los de las quinielas porque no se hizo rico con ellas, porque sus aciertos fueron si mal no recuerdo hasta por encima del noventa por ciento. Hubo una ocasión en la que dijo que iba a se campeón el Madrid y no hubo tal acierto, Cuando le echaron en cara que había fallado dijo sin pestañear que él no se había equivocado, que el error había sido del Madrid. Y tenía razón.

En la presente temporada no resulta mínimamente fácil avanzar sobre cómo va a terminar el torneo. Tal y como se están dando los resultados ya habido quien ha lanzado la idea de que nadie quiere ganar. Vistos los resultados de Barça y Madrid, y también los del Atlético, no es patochada porque en la actuación de los dos grandes hay exceso de incertidumbres. Hasta el momento, no son lo fiables que cabía esperar. Al menos no se está dando aquel dominio arrollador del Barça que mediada la competición ya tenía parte del trabajo garantizado.

De acuerdo con los síntomas de las últimas semanas, al margen de los puntos ganados y perdidos, se vislumbra una mejoría constante en el Madrid y una actuación plana en el Barcelona. La cuestión barcelonista no está en cómo suma puntos, sino en cómo juega. Ha perdido carisma, ha perdido el sistema que lo lanzó a la fama mundial. Con Valverde no hay juego de toque ni de contragolpe y ya hay días en que a Messi lo marcan tan estrechamente que no puede seguir siendo el gran recurso.

Zidane, que nunca ha descubierto el Mediterráneo como entrenador porque siempre se ha limitado a seguir las normas más naturales, sin romper esquemas de ningún tipo, está recuperando el pulso del conjunto y hasta cuenta con jugadores que parecían aparcados en el banco de la paciencia, como Isco. Y le va bien acogerse a sagrado, es decir, a los que han dado los mejores rendimientos en las últimas temporadas.

Posdata. Los puestos del descenso tampoco tienen puestas las etiquetas del viaje a Segunda. Habrá lucha hasta el final. Al menos por dos puestos.