El mercado exige salir antes de entrar

La Liga ya no es una caja de despilfarros. Desde que se impuso el “fair play” financiero los clubes se atan los machos antes de meterse de lleno en operaciones de compras que llevan a los números rojos. En España, la contención hubo que ponerla en práctica para que las sociedades fueran pagando las deudas con Hacienda y la Seguridad Social. El Consejo Superior de Deportes fue metiendo en vereda a quienes presentaban presupuestos que no podían cuadrar y de ahí que los rechazara. Cada vez que un club acudía con un papel en el que todo parecía en orden comenzaban las preguntas y ante los buenos propósitos de conseguir ingresos por publicidad o cuestiones similares en el Consejo se exigía el contrato firmado para que llegasen tales dineros. Ante la ausencia de los mismos el presupuesto no se aprobaba. Esta política se mantuvo firme ante todos los clubes y permitió que se fueran pagando las deudas, que además de importantes eran socialmente deplorables.

Los presupuestos de los clubes tienen ahora otra mira, la que procede de Europa y mediante la cual nos topamos cada vez más con operaciones en las que antes de entrar hay que dejar salir. Es el caso del Atlético de Madrid, pongamos por caso y no es el único, que para contratar un delantero centro que puede ser Cavani o Paco Alcácer, precisa dar salida a algún miembro de la plantilla actual para que haya equilibrio financiero.

Esta fórmula, que internacionalmente se aplica a rajatabla, obliga a meditar seriamente las posibilidades de una adquisición. La historia actual impide que exista la alegría de antaño cuando se compraba y las deudas se posponían hasta las famosas “calendas graecas”. El mercado invernal está más parado de lo que se podía presumir. El Valencia, por ejemplo, que precisa un lateral derecho por par razones estrictamente deportivas, quiere recuperar a Cancelo que fue jugador suyo, pero desea hacerlo como cesión. La fórmula que predomina en los últimos años es la de incorporar futbolistas prestados. En algunos casos y precisamente para no romper la armonía administrativa, se establece el compromiso de contratar y pagar en la temporada siguiente. El mercado está parado porque el manejo de las grandes cifras que ahora marcan los traspasos exige tener la garantía económica que no traspase los lindes del “fair lay” financiero.

Posdata. A los grandes despilfarradores los tienen cogidos por las partes más o menos nobles.