Abelardo, bombero para el Espanyol

Los entrenadores bomberos, aquellos que siempre han sido llamados para apagar el fuego del descenso o situación similar, han pasado a la historia casi como anécdotas porque nunca han llegado a dirigir grandes clubes. Su historial está marcado por salvar a equipo del descenso a Segunda o ascenso de esta categoría a la superior. Siempre han sido llamados a última hora y casi como último recurso. Este año han sido Abelardo y Fernando Vázquez a quienes ha correspondido la labor de salvar a Espanyol y Deportivo respectivamente. Ambos casi han de rogar que se produzcan milagros porque las posibilidades que tienen de solventar la papeleta con eficacia son más que escasas.

A Abelardo le han llamado del Espanyol después de que el club haya despedido a dos entrenadores. El segundo, Machín, ganó crédito en el Girona y en el club de los pericos barceloneses no ha podido remediar la caída que ya fue la justificación por la que se despidió a su antecesor. Abelardo triunfó en el Sporting y Alavés, pero la misión actual es el más difícil todavía. El calendario le obligaría, para encontrar la salvación, a ganar un mínimo de diez partidos para llegar a sumar los cuarenta puntos que se considera la barrera en la que el descenso no da la cornada en la femoral.

El Espanyol es club condenado desde hace muchos años a ser segundón en la ciudad. El Barcelona ha extendido tanto sus zarpas que le han impedido retornar a tiempos en que rondaba los primeros lugares de la clasificación y hasta hacia época con aquel entrenador argentino, Scopelly, que dio la sensación de ser un mago porque obligaba a los jugadores a inhalar oxigeno durante los descanso. La potencia que ponía al equipo en los primeros puestos no era el oxigeno y si los Trias; Argilés, Parra, Cata, Bolinches, Faura, Arcas, Artigas, Marcet, Piquín y Egea. Ese era el secreto del míster. Abelardo no dispone de una alineación similar.

El Espanyol ha padecido el síndrome del desclasamiento. Lo han padecido todos los grandes clubes que por diversas circunstancias han tenido que mudar de residencia. Atrás ha quedado Sarriá y lo que suponía. En la actualidad vive entre Cornellá y El Prat. Ya no se puede ir a pie desde media Barcelona como ocurría antaño.

El papel de Abelardo es el de sufridor. Ha fichado por un nombre. El club ya no está manos de catalanes. Ha perdido parte de su identidad.

Posdata. El Valencia está batiendo récords de lesiones. Ahora ha caído Manu Vallejo a la vuelta de vacaciones.