El Barça, irreconocible

El Barcelona, que se convirtió en la mejor imagen del fútbol español de tal manera que su estilo llegó a la selección más gloriosa, había momentos en que podía empalagar con tanta posesión del balón. Había minutos en que parecía que estaba entrenándose puesto que llevaba el juego por donde quería. El actual no se parece en nada porque cuando se convierte en dueño del juego el balón, habitualmente, va hacia atrás. Mantener la posesión se convirtió en auténtica obsesión desde los tiempos de Johan Cruyff. Bakero se convirtió en el delantero que nunca iba hacia adelante. En broma algunos medios los bautizaron como ”Espatrás”.

Aquel fútbol y los de Guardiola, Vilanova y Luis Enrique tuvieron las virtudes que permitieron triunfos en Liga y de manera casi apabullante. El cambio actual no se debe adjudicar de manera absoluta a Valverde. Hay datos que impiden convertir al míster en el causante de la degradación del futbol barcelonista. La clave ha estado en las jubilaciones de jugadores como Xavi e Iniesta y la poca vista para las contrataciones con las cuales mantener el estilo y la fortaleza.

El Barça actual juega con un lateral derecho improvisado. Sergi Roberto no es especialista aunque es jugador de alto rendimiento puesto que se acopla al lugar que lo destinen. Ya no existen aquellas correrías por la banda derecha de Dani Alves que podían acabar en gol. Ahora, queda imagen comparable con Jordi Alba, sobre todo, porque juega de oído con Messi quien no necesita pensar para buscarle corriendo con profundidad por su banda.

El centro del campo no posee el poderío de antaño. Algunos de los grandes fichajes han acabado siendo frustraciones. Los millones invertidos en Coutinho, pongamos por caso, no ha compensado las bajas. Si Busquets tiene fiebre el constipado alcanza a medio equipo como se vio contra el Madrid. El Barça lo fía casi todo a las paradas de Ter Stegen, los despejes de Piqué y las genialidades de Messi.

La aportación de Griezmann hasta la fecha ha sido escasamente positiva y no es culpable directo dado que no le han encontrado ni sitio, ni función en el ataque. Messi, Suárez y Griemann es tridente ineficaz. Luis Suárez aumenta diariamente su torpeza para llevar el balón en los pies. Intentar paredes con él es desperdiciar el ataque. Y Dembelé sigue siendo incógnita. Que se salvara ante el Madrid fue casi milagro.

Posdata. El VAR servía para salvar los errores arbitrales. Ahora el juez de campo se equivoca y los del VAR no siempre le avisan. Hay momentos en que parece que existe solidaridad para no dejarse en evidencia. Nadie advirtió a Hernández Hernández de que había habido penalti en el área del Barça.