El Barça sobrevivió al tsunami del Madrid

El Barça sobrevivió al tsunami del Madrid. El partido de los dos grandes acabó en empate, sin goles, y aunque hubo ocasiones claras en ambas áreas lo realmente sorprendente fue que el equipo madrileño no llegara al descanso con ventaja. El Barça desconocido, superado en el centro del campo por Kroos, Valverde e Isco pasó las de San Amaro para evitar que el marcador le fuera desfavorable, En la segunda parte el partido se equilibró más, pero siempre hubo más precisión entre los madridistas. Los azulgrana cometieron grandes errores en el pase, les faltó precisión y ello le llevó a pasar grandes apuros. Tal vez la nota anecdótica del encuentro fue el hecho de que Messi fallara un gol, porque en lugar de dar al balón dio al aire.

A la media hora de partido al Barcelona le quedaban en pie Ter Stegen y Piqué defendiendo su portería. Y la esperanza de que entrara en juego Messi. Al final del primer tiempo al equipo barcelonés le seguían manteniendo en liza los dos hombres de retaguardia y el aparecido Messi en un par de ocasiones. Cuando Sergio Ramos salvó el gol que iba a marcar Messi, en la zaga azulgrana ya habían sacado de debajo del larguero un remate de Benzema y una ocasión de oro que casi no se supo cómo fue salvada. Piqué en estos casos fue providencial para los suyos.

Cuando el árbitro señaló el momento del descanso había que preguntarse dos cuestiones:¿ Por qué no estaba ganando el Real Madrid y donde estaba el Barça? No recuerdo un partido entre ambos en que la superioridad madridista fuera tan evidente Su presión impidió a los barcelonistas salir de su campo en la mayoría de los minutos. Su mejor defensa del balón fue echar mano de los pases hacia atrás. La ausencia de Busquets, con fiebre y Arthur, lesionado, mostraba dos de las grandes carencias del equipo. No había quien cortara el juego adversario ni quien canalizara el propio.

El Madrid tuvo la posesión que habitualmente se consideraba propiedad de los barcelonistas. Su juego, además, era absolutamente solidario porque había sacrificio permanente para robar el balón y velocidad para llegar al área de Ter Stegen. Hubo un cuarto de hora en el que los barcelonistas debían estar deseando que les libraran de tal agonía. Hasta Valverde se permitió dos disparos desde fuera del campo con dos voleas extraordinarias que pusieron la angustia en los azulgrana. A los madridistas se les vio a todos. Cada uno en su misión y responsabilidad en el juego. Los barcelonistas solamente contaron con que Messi creara un par de jugadas de manera magistral y solamente Jordi Alba le siguiera. Éste desaprovechó la mejor ocasión para batir a Courtois. Hasta ese momento el Barça solamente había protagonizada jugadas de ataque muy esporádicas.

El cansancio de los madridistas, que hicieron gran esfuerzo sobre todo presionando desde el centro del campo en adelante, posibilitó en parte que el Barça recobrara presencia e intentara sujetar al Madrid aunque siempre con notoria inferioridad. Ambos entrenadores hicieron cambios intentando mejorar el resultado y tampoco estos refuerzos sirvieron para desequilibrar el marcador. La Liga ha quedado como estaba. Y el partido se jugó sin interrupciones de asaltantes del terreno de juego como se pronosticado. De lo sucedido se podría decir aquello de que “caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada.”