En el césped, prohibidos los mensajes políticos

Era inevitable que los miembros del independentismo radical con tiempo para programar sus acciones planificarían sus acciones para el partido Barça-Madrid con el fin de poner en duda la celebración del encuentro y obligar a que los cuerpos de seguridad hagan del acontecimiento casi plan de estado de guerra. Lo del tsunami han anunciado que cuentan con veinte mil voluntarios para poner en un brete a Mozos, policía local y otros cuerpos de seguridad si es necesario. Se temió a los problemas de los días en que ardía media Barcelona y en las vísperas del aplazado partido han anunciado acciones que obligarán a ser más precavidos todavía. Entonces, las actividades eran dispersas y no había un plan central y ahora solo hay un objetivo y un espacio concreto. Es probable que en el anuncio haya más de bravuconada que de potencial disparate ciudadano. No obstante, ya han conseguido que medio país convierta el partido de los dos grandes en una especie de vísperas dramáticas.

En el problema están concernidos el propietario del recinto, el Barcelona, el visitante, Real Madrid, Federación Española de Fútbol y Liga de Fútbol Profesional. A las cuatro partes les afectan, además, el respeto de los reglamentos. En jaque están las manifestaciones que se espera que pondrán cerco al estadio. Los provocadores se escudan en el derecho a manifestarse, en la libertad de expresión y si bien en este aspecto dentro de las gradas será muy difícil, por no decir imposible, impedir la aparición de pancartas relativas a sus opciones políticas, lo inadmisible es su anuncio de que quieren plantar en el centro del césped una con sus reivindicaciones. El reglamento impide que dentro del recinto de juego haya pancartas o simplemente camisetas de los jugadores en los que se hagan manifestaciones de carácter político. En Inglaterra obligaron a Pep Guardiola a que retirara su lazo amarillo vistiendo uniforme del club en el banquillo. No es infrecuente sancionar a un futbolista por levantarse la camiseta del partido para exhibir la que lleva abajo con inscripción incluso no prohibida.

En las gradas se podrá excusar el Barça de que ni su seguridad privada puede evitar la exhibición de lemas como los que se aguarda. En el césped no puede ser admitida, ni con el recurso de la libertad de expresión, el que se haga un mensaje a favor de los presos, o cualquier otra manifestación. El Barça tiene obligación de evitar que entre en el césped una pancarta como la que han anunciado. Las propias organizaciones multinacionales a las que está adscrito el Fútbol Club Barcelona, UEFA y FIFA prohíben taxativamente esta clase de manifestaciones. Si tal ocurriera la sanción sería inmediata y con consecuencias deportivas para el club organizador del evento.

En Mestalla, una tarde en que fueron exhibidas banderas nazis en una grada el entrenador el equipo de casa, Guus Hiddink, que había padecido familiarmente las infamias nazis, dijo que el partido no comenzaba hasta que no fueran retiradas aquellas vergonzantes enseñas. Y así se hizo. Evidentemente no son comparables los signos denunciados por Hiddink que lo que quieren mostrar los del tsunami, pero deportivamente están dentro de las mismas normas.

Posdata. En los partidos de Liga de Campeones han brillado los jóvenes: Joao Félix, Rodrygo, Vinicius, Ansu Fati y Ferrán Torres. Hay que cantarles con moderación. Están en años de sube y baja.