El expresidente Agapito Iglesias, condenado

El magistrado del juzgado número 7 de lo Penal de Valencia, don Manuel Aleis, ha absuelto a los jugadores del partido Levante-Zaragoza sobre el que existió sospecha de soborno o lo que es lo mismo ilegalidad en el resultado del mismo. Ha sido el juicio de más larga instrucción y con comparecencias inusuales en esta clase de asuntos. El juez se pasó todo el verano, incluidas sus vacaciones, estudiando concienzudamente todo los documentos que afectaban al problema y no tuvo otra salida de convocar a un numero extraordinario de implicados algunos de los cuales ya vivían en sus países de procedencia. Los futbolistas han quedado absueltos y la condena ha sido para el expresidente del Zaragoza Agapito Iglesias.

El exdirigente zaragocista recurrió al auxilio de sus jugadores para sacar de la caja del club 1.7 millones de euros. La sociedad estaba a punto del concurso de acreedores e Iglesias, según la sentencia, retiró el dinero del banco con la excusa de pagar primas a los jugadores. La cuestión se complicó cuando se lanzó la idea de que estos con el dinero recibido tenían que comprar las voluntad de los futbolistas del Levante para que se dejaran ganar. En ello estaba seguir en Primera.

El caso llegó porque hubo sospechas y misteriosas confidencias mediante las cuales se afirmaba que el partido estaba comprado. El juez ha tenido que llegar hasta los gastos personales de los implicados y a la ausencia de inversión en apuestas  lo que habría proporcionado más beneficios a quienes, supuestamente, recibían el pago por dejarse ganar. Es decir, ningún vericueto sin investigar.

La sentencia recorre todos los ámbitos del asunto y la conclusión más concreta, y sobre la que no han cabido dudas en el magistrado, ha sido la maniobra económica del ex presidente zaragocista.

Por este caso había existido notorio interés por parte del Deportivo de la Coruña, como implicado en la clasificación, cuyo presidente César Augusto Lendoiro finalmente no ha aportado certezas. El hoy presidente de la Liga de Futbol Profesional, Javier Tebas, vicepresidente cuando estalló el problema, también se sirvió de confidencias sin argumentos probatorios. Seguramente, cuando había expectación por la sentencia y se consideraba que por una vez un fraude había sido descubierto y los culpables iban a tener fuerte condena, nos hemos topado con que lo que no es cuestión de confidencias ni declaraciones en voz baja ha sido la operación financiera que fraguó Agapito Iglesias en beneficio propio. Sobre él ha caído lo que se llama el peso de la ley.

Posdata. Algunos de los afectados se retiraron bajo sospecha. El juez les ha devuelto la honradez.