La Roja no tiene vitola de campeona

La traca final con que ha finalizado la etapa de clasificación de la selección para la Eurocopa nos ha impedido hablar seriamente del futuro. De entrada la Roja no es favorita. A partir de aquí discutamos lo que queramos. El equipo que ha dejado Robert Moreno, ni el que va a conducir Luis Enrique tiene vitola de aspirante a campeón. No creo que haya un solo español capaz de recitar la alineación que consideraría idónea. Ni siquiera los muy técnicos son capaces de definir el once que debe jugar. Robert Moreno no ha dejado una línea firme sobre la que trabajar. Ha habido tantas variaciones que resulta imposible hallar los once ideales y la fórmula que pueda explotar sus virtudes.

Luis Enrique las pasará moradas porque se le exigirá que lleve al equipo hacia la victoria. Habrá incluso quienes en los momentos de desgracia recurran al argumento falaz de decir que con el destituido habríamos ido mejor. No olvidemos que los dos partidos más serios de la liguilla, contra Noruega y Suecia no se pasó del empate.

La cuestión no está en quien ha de dirigir desde el banquillo. Luis Enrique, se quiera o no, es más fiable, pero por mucho que se esfuerce y trate de inventar no hallará muchos momentos de dicha. La selección que se maneja, juegue quien juegue, está lejos de parecerse a la que ganó dos Eurocopas y un Mundial. No es recurso fácil decir que en la alineación no hay un Xavi, un Iniesta o un Villa. Tampoco hay un Senna, a quien injustamente se olvida, como en la que ganó Luis Aragonés, ni un Alonso que apareció después. Esta es la pura realidad. Han surgido jóvenes como Fabián con futuro esperanzador, pero no es suficiente.

Aunque sea tópico en estos casos me gusta recordar aquello de que oscuro e incierto se presentaba el reinado de Witiza,

Posdata. Es preocupante que el mejor sea Santi Cazola. Una vuelta al tiempo pasado.